viernes, septiembre 13, 2013

Rechazo a las amenazas contra Gloria Inés Ramírez, Iván Cepeda, Piedad Córdoba y otros dirigentes políticos y defensores de derechos humanos
Por Camilo Raigozo

La Unidad de Trabajo Legislativo, UTL, de la senadora Gloria Inés Ramírez expidió un comunicado en el que manifiesta su rechazo a las nuevas amenazas del paramilitarismo contra la congresista, los demás legisladores del Polo, dirigentes sindicales, populares y defensores de derechos humanos.

A continuación el texto íntegro del comunicado:

Rechazamos las amenazas del paramilitarismo contra la senadora Gloria Inés Ramírez y otros dirigentes políticos, sindicales, populares y defensores de derechos humanos

En el día de hoy llegó al correo electrónico de la senadora Gloria Inés Ramírez Ríos un mensaje fechado el 10 de septiembre de 2013, a las 17:06, suscrito por la banda paramilitar Los Rastrojos, en el que hace amenazas de muerte a Iván Cepeda, Wilson Arias,-

Gloria Inés Ramírez y a todos los congresistas del Polo Democrático Alternativo, a Piedad Córdoba, Andrés Gil, Javier Cuadros, Alirio García y los demás integrantes de la Junta de la Marcha Patriótica, al Colectivo de Abogados,-

al Comité de Presos Políticos y a la Corporación Yira Castro, así como a los dirigentes Alfonso Castillo, de Andas;  Marco Romero, de Codhes; Rigoberto Jiménez, de la Coordinación Nacional de Desplazados y Eberto Díaz y Huber Ballesteros, de Fensuagro.

El comunicado tiene iguales rasgos a los de otro que fue publicado el 4 de agosto de este año por la misma banda paramilitar con graves amenazas contra numerosos dirigentes sindicales y contra varias-

organizaciones y personas, entre ellas, las que aparecen de nuevo en la lista de condenados a muerte bajo la acusación de ser guerrilleros y de preparar los paros campesinos por orientación de la guerrilla.

En varias ocasiones hemos advertido al gobierno sobre el riesgo de que en la medida en que avancen los diálogos de La Habana se recrudezca el sabotaje de la ultraderecha y el militarismo contra el proceso de paz,-

pero, en vez de atender nuestras demandas, desde las más altas esferas gubernamentales, comenzando por el Presidente de la República, lo que se ha hecho es lanzar toda clase de señalamientos y estigmatizaciones-

contra las justas protestas de los campesinos y otros sectores, acusándolos de estar infiltrados por la guerrilla y de propiciar desórdenes orientados por la Marcha Patriótica, que son las mismas calumnias que ahora utiliza el paramilitarismo para proferir amenazas.

El gobierno debe tomar en serio estos hechos criminales, detrás de los cuales están, sin ninguna duda, lo que durante muchos años se han lucrado económica y políticamente de la guerra y pretenden perpetuarla para seguir utilizándola en favor de sus ilegítimos y espurios intereses.

En lo que respecta a la senadora Gloria Inés Ramírez, en varias ocasiones ha sido objeto de amenazas similares, así como de montajes judiciales y otros hechos de persecución política que sólo se explican por su compromiso inalterable con los trabajadores, los campesinos, las mujeres y los oprimidos y explotados de nuestro país.

Ante la gravedad de la situación, llamamos a la comunidad internacional, en particular a los organismos de derechos humanos, a movilizar la más amplia solidaridad con los amenazados y fortalecer el apoyo al proceso de paz.

Así mismo, convocamos al movimiento sindical y popular colombiano, a las organizaciones de derechos humanos y a todos los demócratas a cerrar filas contra quienes pretenden impedir a sangre y fuego que podamos encontrar caminos de paz y reconciliación.

Al gobierno, le exigimos una política firme y coherente para defender las conversaciones de La Habana, enfrentar a los criminales que sabotean los anhelos de paz de nuestro pueblo y brindarles la debida protección a los amenazados.

 UTL H.S. Gloria Inés Ramirez Ríos
 Bogotá, D.C., 13 de septiembre de 2013

Parauribismo/
Paramilitares amenazan a Gloria Inés Ramírez, Iván Cepeda, Piedad Córdoba y a otros congresistas y defensores de derechos humanos
Por Camilo Raigozo. Notimundo

El grupo paramilitar autodenominado “los rastrojos”, mediante un panfleto fechado el 10 de septiembre pasado, amenaza de muerte a Gloria Inés Ramírez, Iván Cepeda, Wilson Arias, a la exsenadora Piedad Córdoba y a todos los congresistas del Polo.

Además ponen como “enemigos y objetivos militares permanentes” a defensores de derechos humanos entre los que se encuentran: Alfonso Castillo, de Andas, Marcos Romero de Codhes, Rigoberto Jiménez, de la Coordinación Nacional de Desplazados, Carlos García, del Partido Comunista, Andrés Gil, Javier Cuadros, Alirio Gracía, Eberto Díaz y Huber Ballesteros del movimiento Marcha Patriótica.

También dicen que van por los miembros del Colectivo de Abogados, la Corporación Yira Castro, y el Comité de Presos Pólíticos.

Los criminales exigen a las organizaciones y personas amenazadas que abandonen antes de 72 horas los departamentos de Cesar, Magdalena, Atlántico, Valle, Chocó, Cundinamarca, Antioquia y Bogotá.

“Exigimos a estas organizaciones salir de las zonas mencionadas en un término de 72 horas por trabajar con las FARC Y ELN con el pregonar de defender los derechos laborales de la clase trabajadora y de los desplazados, difamando de la gente de bien y de las buenas y nobles intenciones del alto gobierno del doctor Juan Manuel Santos a favor de la paz y la prosperidad democrática”, dice un aparte de la amenaza.

Multitudinaria marcha en Popayán en respaldo a la Mesa Nacional Agraria, Campesina y Popular
Por Marcha Patriótica Cauca

Más de 8.000 personas entre organizaciones agrarias, estudiantiles, sindicales, de viviendistas, usuarios de servicios públicos, artistas, entre otros; recorrieron las principales calles de la ciudad blanca de Colombia, en respaldo a la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo MIA.

Manifestación, que llenó las calles de música, colores, banderas, consignas y arengas que exaltaban la MIA, que avivaban al compás de los latidos de cada tambor la muestra de voluntad política que ha demostrado la Mesa con el despeje de más de 17 puntos de bloqueo en los Departamentos de Caquetá, Cauca, Huila, Meta, Nariño, Putumayo y Tolima.

Muestras como estas de solidaridad, que inundan calles, avenidas y ciudades se mantienen en el sentir y hacer del Paro Nacional Agrario y Popular; que hoy,  cobra más ímpetu y vivacidad porque la MIA le cumple al país y ha demostrado que en las calles como en la mesa de negociación es transparente.

Pese, al tratamiento de guerra con que el Estado Colombiano ha respondido a las justas exigencias de miles de labriegos y que ha dejado como resultado cifras que guardaremos por siempre en nuestra memoria “660 casos de violaciones de Derechos Humanos,-

485 heridos, 12 compañeros asesinados por las Fuerzas Armadas del Estado Colombiano, 262 detenciones arbitrarias y 52 hostigamientos y amenazas a líderes de la protesta agraria y popular” según informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.


jueves, septiembre 12, 2013

Declaración política de la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular

Con el impulso del reciente Paro Nacional Agrario y Popular donde nos movilizamos millones de personas a lo largo y ancho del país, hoy nos reunimos para lanzar la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular.

Nos encontramos miles de hombres y mujeres, líderes de diversos sectores populares, para compartir reflexiones sobre los logros de la reciente movilización y para contribuir a la definición de las rutas de encuentro para avanzar en la unidad del movimiento popular colombiano.

El Paro Nacional Agrario y Popular ha sido un avance para el movimiento social colombiano, en especial para los sectores campesinos, indígenas y afros.

El Paro representa la movilización más importante y contundente de los últimos años en el país. Podemos decir con orgullo que por primera vez en mucho tiempo, las campesinas y los campesinos logramos mostrarle a la sociedad colombiana nuestro poder de convocatoria para defender nuestra dignidad y nuestros derechos.

Durante 24 días nos hemos movilizado en veintidós (22) departamentos del territorio nacional, para expresar nuestra inconformidad por las políticas de despojo, y desigualdad que se han lanzado contra los más humildes.

A la vez, hemos puesto en discusión democrática una serie de exigencias, propuestas y soluciones, recogidas en diversos pliegos que recogen nuestros planteamientos.

Como el país y el mundo bien lo saben, la respuesta del gobierno a nuestras movilizaciones y planteamientos ha consistido en el excesivo uso de la fuerza contra civiles desarmados.

Frente a nuestros pliegos y justas demandas, el gobierno respondió con la detención de nuestros líderes, con la militarización de los campos y las calles, y dándole un tratamiento de guerra a la justa protesta social.

La represión gubernamental deja un saldo desolador, que incluye la pérdida de 12 vidas humanas, 4 personas desaparecidas, 660 casos de violaciones a los derechos humanos individuales y colectivos en todo el país, 262 detenciones arbitrarias,-

485 personas heridas, 21 personas heridas con arma de fuego, 52 casos de hostigamientos y amenazas contra los manifestantes y líderes sociales y 51 casos de ataques indiscriminados a la población civil en diferentes departamentos del país.

El Paro Nacional Agrario y Popular es una respuesta a la crisis del campo y del país en general generada por políticas que han empobrecido en especial a la población rural.

Los gobiernos de turno han impulsado un modelo económico diseñado para favorecer a terratenientes, ganaderos y empresas transnacionales, desconociendo a las grandes mayorías campesinas, indígenas y afro.

Se han impulsado acuerdos de libre comercio que han facilitado la importación de productos subsidiados que han quebrado a los pequeños productores colombianos.

Se ha puesto en marcha una política de impulso a la gran minería transnacional que ha despojado a comunidades, que ha golpeado a los pequeños mineros, que ha acaparado el agua en las regiones y ha contaminado nuestros territorios.

Como si fuera poco, el gobierno persigue a los cultivadores que guardan sus propias semillas para su producción, amenazando gravemente la soberanía y autonomía alimentaria nacional, y favoreciendo a los grandes monopolios globales que controlan las semillas y los insumos.

Nuestras propuestas han sido claras. Seguimos insistiendo en avanzar hacia una política de reforma agraria integral que reconozca los territorios colectivos indígenas y afro, que dote de la tierra y territorialidad necesaria al campesinado, y que desmonte los grandes latifundios que han concentrado la mayor parte de la tierra cultivable.

También planteamos la derogatoria de las leyes que han incentivado el despojo, que han legalizado los robos de tierras, el desplazamiento, la apropiación indebida de baldíos y los títulos de tierras falsos auspiciados por notarios espurios.

En lo inmediato, para buscar la salida a la crisis agraria, insistimos en la necesidad urgente de implementar medidas y acciones frente a la crisis de la producción agropecuaria, que incluyan el desmonte de las políticas de libre comercio, la anulación de los Tratados internacionales que afecten a los productores nacionales y el avance hacia una integración justa y solidaria entre los pueblos de América Latina y el mundo.

En ese marco, nuestros procesos han redactado pliegos que recogen nuestras propuestas para el campo colombiano. Exigimos tierras para los pueblos que las trabajan y las cuidan, el acceso a la propiedad y tenencia de la tierra, reconocimiento al territorio y la territorialidad campesina.

Lo anterior solo se lograra con la adjudicación y dotación de tierras a los campesinos, indígenas y afrocolombianos.

La compra directa de tierras en cantidad suficiente y de buena calidad y la titulación inmediata de las tierras baldías que ocupan los campesinos, que cumplen los requisitos para ser adjudicatarios.

También exigimos que se declaren nulas las compras masivas de tierras que han hecho empresas nacionales y extranjeras violando la ley 160 de 1994. Detener la política de extranjerización de tierras y Detener la reformulación del tamaño de la Unidad Agrícola Familiar (UAF), y en todo caso no disminuir la extensión que actualmente está definida.

Exigimos que el Estado fije precios de sustentación para la producción campesina, que se garantice una remuneración efectiva a los productores, así como precios accesibles para los consumidores.

Exigimos la reducción de los precios de los combustibles, de los precios de fertilizantes, insecticidas, abonos y demás insumos agropecuarios.

En materia de minería, nuestros pliegos rechazan la gran minería transnacional, promueven consultas populares para la definición de proyectos mineros, y la participación de los pequeños mineros en la formulación de la política agraria.

También se plantean condiciones para la discusión pública de una ley marco de hidrocarburos que reoriente el manejo de la política petrolera para el bienestar y la soberanía nacional, y no para el lucro de las grandes empresas.

Exigimos una política de sustitución autónoma y concertada de cultivos de uso ilícito. Exigimos que se detengan las fumigaciones y la erradicación manual sobre los territorios, e insistimos que no se debe perseguir ni criminalizar al campesino cultivador, campesino que no debe ser tratado como delincuente, sino como víctima de los desaciertos de la política del Estado.

Luchamos por el reconocimiento político del campesinado. Exigimos que se adopten medidas y se cumplan las garantías reales para el ejercicio de los derechos políticos de la población rural, la inversión social en la población rural y urbana en educación, salud, vivienda, servicios públicos y vías. Creemos que la consulta previa también debe ser un derecho para el campesinado colombiano.

Las organizaciones, comunidades, pueblos, mujeres y hombres participantes de la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular, rechazamos el Pacto Agrario impulsado por el gobierno de Santos.

Consideramos que es la reedición del nefasto Pacto del Chicoral que agrupó a los terratenientes para detener una posible reforma agraria. La gran diferencia radica en que hoy los grandes propietarios e inversionistas del campo quieren aliarse con los pequeños productores para apropiarse de su trabajo y de su sudor.

Por esa razón desconocemos al nuevo Ministro de Agricultura, representante de un modelo de agronegocios que ha sido agente de contaminación ambiental, despojo, persecución al movimiento sindical y desmejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores.

No creemos que sea la persona adecuada para impulsar la política agraria que necesita el país. Seguiremos construyendo nuestros pliegos, mandatos y planes de vida como camino a la defensa del campo y sus habitantes más humildes.

Hoy es el momento de que se consoliden propuestas desde los distintos sectores de la sociedad, pero en concreto que el campesinado, los afrodescendientes y por supuesto los indígenas, desde sus vivencias construyan espacios y soluciones a sus problemas, es el momento en que puedan opinar y decidir sobre su futuro.

Hoy nuevamente debemos estar al frente de nuestros problemas, y asumirlos con la valentía y compromiso que nos da este momento histórico.

Es necesario avanzar en la construcción de la cumbre agraria y popular teniendo en cuenta que la movilización no es algo que haya terminado, es un proceso que está en curso, como determinante del ejercicio de soberanía popular, que siente las bases para el camino de construcción colectiva, que contribuya a la unidad en la acción de las diversas organizaciones que confluimos en este espacio

Por lo tanto, buscamos construir el proceso de resistencia y movilización social para recoger y articular los acumulados de lucha, anhelos y clamor, de transformación social del pueblo colombiano, para traducirlos en una propuesta alternativa.

Así también buscamos elaborar a partir de políticas democráticas y populares formuladas en mandatos o leyes, que sienten las bases de construcción de un nuevo pacto social por la paz y la vida digna, que recojan los deseos,-

sueños y anhelos de paz con justicia social de las colombianas y colombianos de a pie, de la cuadra, el barrio, el pueblo, municipio, vereda, corregimiento, región, gremio, convite, sector y/o proceso organizativo.

Es por eso que hacemos un llamado a todos los campesinos y campesinas, indígenas y afro descendientes de Colombia, organizaciones agrarias y populares, como también al conjunto de la población colombiana,-

a que nos juntemos en la cumbre agraria y popular a realizarse en el mes de octubre de 2013 en Bogotá con la participación masiva de los diversos sectores populares y sociales, que permitan construir las propuestas, soluciones que darán respuesta al conflicto agrario y social que vivimos. Invitamos a construir nuestra iniciativa de Paz con Justicia Social. Foto tomda de Internet.


Intervención de la senadora Gloria Inés Ramírez Ríos en el acto del lanzamiento de la gran Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular

v  Antes de referirme  a los temas agropecuarios, quiero reafirmar mi solidaridad con las luchas de los campesinos y manifestar mi más enfático rechazo a la represión y el tratamiento brutal de que fueron objeto por parte del Esnad, con el trágico resultado de varios muertos y numerosos heridos y detenidos.

Ø  Los asesinatos de campesinos y otras personas  ocurridos en el Catatumbo, Fusagasugá, Pasca, Bogotá, el Tolima y otros lugares del país no deben quedar impunes, por lo que demandamos de las autoridades correspondientes el pleno esclarecimiento de los hechos y el castigo de los responsables.

Ø  Así mismo, acompañamos la petición de diversos sectores de ponerle fin al salvajismo del Esnad, que se ha ganado tal repudio entre la opinión pública que su sola presencia constituye una provocación a los manifestantes.

v  En lo que tiene que ver con la propuesta del Presidente Santos, consideramos que lo primero que debe hacerse es esclarecer qué se entiende por Pacto Nacional Agropecuario, en qué consistiría, cuáles serían sus objetivos concretos y los medios para llevarlo a cabo en caso de que se logre construirlo.

Ø  De entrada, vemos serios inconvenientes en el Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014, que contempla la ejecución de grandes proyectos agroindustriales y minero- energéticos, que lo que pretenden es incorporar las tierras y la mano de obra de los pequeños productores a esos proyectos, de manera que la alternativa para el campesinado sería convertirse en mano de obra barata para los empresarios. En tales condiciones, la alianza que insistentemente ha propuesto el Presidente Santos, entre los empresarios y los campesinos es algo así como un acuerdo entre los tiburones y las sardinas.

Ø  Otro obstáculo de considerables dimensiones lo constituyen los tratados de libre comercio que han puesto a competir a nuestros desamparados campesinos con los poderosos productores de países desarrollados que reciben altos subsidios y otras ayudas del Estado, con el resultado de que cultivos como el de la cebada y el trigo, prácticamente han desaparecido, y otros están en vías de extinción, al tiempo que los lecheros y otros sectores afrontan situaciones similares.

•         A quienes, contra toda evidencia, insisten en negar los desastrosos efectos de los TLC en el campo, les citamos, a manera de ejemplo, un fragmento del artículo publicado por la columnista de El Tiempo Natalia Springer el pasado 9 de septiembre: “Sucedió en el Huila en el marco del paro agrario. Las imágenes muestran cómo las autoridades destruyen 70 toneladas de arroz de alta calidad argumentando la violación de normas de producción, uso y comercialización de semillas, como lo establece la Resolución 970. Los campesinos se levantaron. Les prohíben usar las semillas nativas, las de toda la vida, las que producen ellos mismo, y los obligan a adquirir las “certificadas”. ¿“Certificadas” por quién? Por multinacionales, las mismas que han construido los estándares de certificación que ahora el ICA defiende por encima del interés campesino, que es el interés nacional”.

•         Por lo demás, hay que tener en cuenta que los TLC apenas están comenzando a aplicarse, de manera que cuando estén en plena vigencia sus efectos con el sector agropecuario serán desoladores. Todo para que un reducido grupo de grandes exportadores obtenga jugosas ganancias.

v  Ante la realidad que se desprende de los dos temas citados anteriormente, cabe plantear algunos interrogantes.

Ø  Están dispuestos el gobierno y los grandes empresarios a comprometerse en cambios a fondo en la política agropecuaria para que los beneficiados no sean sólo los potentados, se elimine el latifundio y se realice una reforma agraria que, además de entregarles tierras a los campesinos, les dé asistencia técnica, créditos subsidiados, insumos baratos, sistemas de comercialización rentables, vías de comunicación y obras de infraestructura, salud, educación, vivienda y, en general, la ayuda que necesitan para ser productivos, competitivos y llevar una vida digna?

·         Los investigadores Héctor Mondragón y Paula Álvarez afirman que “la contribución del campesinado es decisiva en la alimentación de los colombianos. En el 2002, mantenía el 67.3% del área sembrada del país en cultivos legales y el 62.9% del valor de la producción agrícola. Entre el 2004 y el 2007 la agricultura familiar respondía por el 62.1% del área sembrada y el 60.4% del valor de la producción agrícola, excluidos café y flores. El 78% del área en café es campesina y el 74% de la producción de maíz”.

Estos datos demuestran que es la agricultura campesina la que produce la mayoría de los alimentos y no los grandes empresarios. En un país en donde, según la FAO, hay 5 millones de personas que padecen desnutrición crónica, resulta inadmisible que teniendo tantas potencialidades para producir alimentos, hoy se importen cerca de 10 millones de toneladas, mientras nuestros campesinos naufragan en la pobreza, la miseria y el abandono.

Ø  Otra pregunta clave que debe responderse para ver las posibilidades de un pacto es si el gobierno tiene la voluntad de comprometerse en la revisión y aún en la renuncia a los tratados de libre comercio que, tal como están concebidos, conducirán irremediablemente a la ruina del campo colombiano y de otros sectores de la economía.

Ø  Hay muchos otros temas que también requerirán cambios a fondo para viabilizar un pacto, como adoptar medidas para ponerle término a la creciente extranjerización de las tierras, especialmente en la altillanura y las concesiones mineras en zonas de páramos, que ponen en grave riesgo las fuentes de agua para millones de colombianos, el cese de las fumigaciones y la adopción de programas de sustitución de cultivos ilícitos, poner fin a la destrucción de los bosques por parte de las compañías madereras, el reconocimiento de las zonas de reserva campesina, la abolición de los planes militares de consolidación integral que en varias regiones expulsan de sus tierras a los campesinos, los indígenas y los afrodescendientes, para despejarle el campo a los megaproyectos agroindustriales y minero-energéticos, etc.

Ø  Como puede verse, no son pocos ni pequeños los problemas que hay que resolver para que nuestros campesinos puedan vivir y trabajar en paz y con dignidad.

El paro del último mes ha tenido la virtud de poner al desnudo esos problemas y de llamar la atención del país sobre la urgencia de abordarlos con seriedad y en profundidad. Los paños de agua tibia, en el mejor de los casos, apenas lograrían algún alivio pasajero y más adelante estallarían de nuevo los conflictos con renovada intensidad.

v  La situación del campesinado colombiano es dramática. Un informe publicado en el diario El Tiempo el pasado 8 de septiembre contiene abundantes datos. De ellos y de otras fuentes, extractamos los siguientes:

Ø  Según cifras del DANE, a 2012, la pobreza en el sector rural era del 46.8 por ciento, frente al 28.4 por ciento del área urbana. La pobreza extrema en el campo es del 22.8, frente al 6.6. por ciento de las áreas urbanas y al 10.4 por ciento de promedio nacional.

Ø  El ingreso mensual de las familias urbanas es en promedio de $709.155, que es una cifra aterradora pero en el campo la situación es aún más grave, pues el ingreso promedio es apenas de $207.235.

Ø   El 84.9 por ciento de la población campesina registraba bajo logro educativo; el analfabetismo era del 26.3 por ciento y el 93 por ciento no tenía empleo formal.

Ø   “De los 2.4 millones de propietarios privados que hay en el campo colombiano, apenas 91.200 (el 3.8 por ciento) tienen más de 200 hectáreas”, y el 70% de los poseedores no tiene título de propiedad,

Ø  “El Producto Interno Bruto Agropecuario ha crecido en promedio 1.9 por ciento anual en la última década, mientras que la economía en general muestra un desempeño del 4.7 por ciento en el mismo período”

Ø  Agreguemos a estas cifras que en el país hay más de 5 millones de desplazados a los que les fueron arrebatadas entre 7 y 10 millones de hectáreas y que según la Comisión de Seguimiento a este problema, el 60% de las familias desplazadas proviene de las áreas rurales, el 24% de centros poblados y el 15% de cabeceras municipales.

Ø   Con semejante situación, lo que menos puede extrañar es que haya habido protestas y lo que se impone con urgencia es comenzar en serio a darles soluciones de fondo a los problemas.

v  La credibilidad de un eventual Pacto Nacional Agropecuario está condicionada objetivamente al lleno de algunos requisitos, entre los cuales destacamos:

1.    El pleno respaldo a los acuerdos firmados con distintos sectores del campesinado, el desarrollo satisfactorio de las negociaciones que están pendientes y el cumplimiento estricto de lo acordado, para que no se repitan experiencias negativas como la dilación indefinida o la burla a la búsqueda de acuerdos y el incumplimiento de los compromisos. Más allá de las palabras, serán estos hechos los que demostrarán qué tan real es la voluntad del gobierno de comenzar una nueva etapa en el proceso de transformaciones democráticas que requiere el campo colombiano.

2.    Resolver la situación de las personas detenidas y judicializadas, garantizar el libre ejercicio del derecho a la movilización y la protesta y ponerle fin a las descalificaciones y estigmatizaciones de la lucha social y rodear de la debida protección a quienes pueden ser potenciales víctimas de hechos criminales.

3.    Ponerle fin a la práctica inveterada de que las reformas al campo colombiano sólo se hacen en interés de los grandes empresarios y terratenientes, ignorando a los campesinos, que son la inmensa mayoría, e iniciar un proceso de construcción democrática de los proyectos con la participación de las organizaciones y comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y de desplazados. La democracia y no las imposiciones debe ser la norma de conducta a seguir.

4.    Aunque no conocemos el contenido de los acuerdos logrados en la Mesa de Conversaciones de La Habana en materia de Desarrollo Agrario Integral, tenemos claro que un eventual Pacto Agropecuario en ningún sentido debe contrariar dichos acuerdos, y en ello la responsabilidad le corresponde particularmente al gobierno.

5.    Tenemos la disposición de contribuir a la concreción de un acuerdo y nos comprometemos a hacerle los mejores aportes de que seamos capaces, pero no somos neutrales. Estamos del lado de los campesinos y apoyamos firmemente sus luchas y sus justas demandas.

Así mismo, tenemos claro que con pacto o sin pacto, el campo colombiano necesita con urgencia que después de décadas de abandono, olvido y violencia, se haga justicia con sus habitantes.

La inmensa solidaridad que recibieron nuestros campesinos en las recientes jornadas de lucha demuestra que el pueblo colombiano los respalda ampliamente, y lo menos que pueden hacer, si hay coherencia entre las palabras y los hechos, es atender con prontitud y eficacia el clamor nacional.

Bogotá, D.C., 12 de septiembre de 2013


Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular
La alianza que propone Santos entre empresarios y campesinos es algo así como un acuerdo entre tiburones y sardinas
Por Camilo Raigozo

Así lo afirmó la senadora Gloria Inés Ramírez en el marco de la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular, que se realizó con éxito ayer en la concha acústica de la Universidad Nacional en Bogotá, a la que asistieron más de tres mil delegados campesinos de 17 departamentos.

La senadora reafirmó su solidaridad con las luchas campesinas y rechazó vehementemente la brutalidad represiva del régimen por intermedio de los escuadrones Esmad. Exigió que los asesinatos y demás violaciones a los derechos humanos por la Policía contra los manifestantes del paro no queden en la impunidad.

Ramírez criticó la propuesta del presidente Santos del Pacto Nacional Agropecuario, porque presenta “serios inconvenientes en el Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014, que contempla la ejecución de grandes proyectos agroindustriales y minero- energéticos, que lo que pretenden es incorporar las tierras y la mano de obra de los pequeños productores a esos proyectos, de manera que la alternativa para el campesinado sería convertirse en mano de obra barata para los empresarios”.

En tales condiciones –dijo-  la alianza que insistentemente ha propuesto el presidente Santos, entre los empresarios y los campesinos es algo así como un acuerdo entre los tiburones y las sardinas.

Agregó que los TLC son otro obstáculo de considerables dimensiones porque  “han puesto a competir a nuestros desamparados campesinos con los poderosos productores de países desarrollados que reciben altos subsidios y otras ayudas del Estado”.

Se preguntó la congresista de izquierda que si los TLC han traído esos enormes problemas para el agro colombiano cuando apenas se están empezando a aplicar, ¿Cómo será cuando entren en plena vigencia? “Los efectos con el sector agropecuario serán desoladores”. Así mismo advirtió que el Gobierno debe revisar los TLC para evitar una hecatombe como la que se avisora.

Basada en cifras de estudiosos del agro, Ramírez explicó que es la agricultura campesina la que produce la mayoría de los alimentos que consumimos los colombianos y no los grandes empresarios.

“En un país en donde, según la FAO, hay 5 millones de personas que padecen desnutrición crónica, resulta inadmisible que teniendo tantas potencialidades para producir alimentos, hoy se importen cerca de 10 millones de toneladas, mientras nuestros campesinos naufragan en la pobreza, la miseria y el abandono”, aseveró.

Ramírez expresó igualmente que para viabilizar un pacto agrario, se deberá terminar con la  extranjerización de las tierras y las concesiones mineras en páramos, que ponen en grave riesgo las fuentes de agua para millones de colombianos.

Igualmente cesar las fumigaciones y en cambio implementar programas de sustitución de cultivos ilícitos; poner fin a la destrucción de los bosques por parte de las compañías madereras; reconocer de manera urgente las zonas de reserva campesina;-

abolir los planes militares de consolidación  que son para expulsar a campesinos, indígenas y afrodescendientes, para despejarle el campo a los megaproyectos agroindustriales y minero-energéticos. Fotos tomadas de Internet.



miércoles, septiembre 11, 2013

Terrorismo made in USA
Terroristas de la OTAN asesinaron a una niña y dejaron heridas a otras tres personas en Afganistán
Por Ca milo Raigozo. Notimundo

La Organización Terrorista del Atlántico Norte, OTAN, en un ataque aéreo, asesinó a una niña y dejó a otros tres civiles heridos de gravedad en la localidad de Nayrab, informó el portal iraní Hispantv.

Los terroristas estadounidenses confirmaron haber realizado esta operación criminal pero alegaron que tenían como blanco a los talibán.

Según la información, el día anterior otra acción criminal de la banda terrorista liderada por el gobierno de Estados Unidos, cobró la vida de al menos seis civiles en Andar, un distrito localizado en la provincia de Gazni.

El gobierno genocida de Estados Unidos actualmente está empeñado en atacar militarmente a Siria para quedarse con las riquezas petroleas de ese país y tomar ventaja geoestratégica frente a Irán, Rusia y China, sin importar el número de niños, mujeres, acianos y hombres, que morirán en la demencial acción.

martes, septiembre 10, 2013


Terrorismo de Estado
Condenados 4 terroristas del Ejército por asesinatos a sangre fría y paramilitarismo
Por Camilo Raigozo. Notimundo

Los criminales del régimen pertenecían al Batallón La Popa con sede en Valledupar y estaban estrechamente ligados a los cabecillas paramilitares alias “Jorge 40”, “39”, “Hernán Giraldo” y alias “amauri”, entre otros, informo la Fiscalía.

Según el ente investigador, el Juzgado Sexto Especializado de Bogotá sentenció a 19 años y seis meses de prisión a cada uno de los bandidos: Plubio Hernán Mejía (foto), excomandante del Batallón La Popa; al coronel José Pastor Ruiz Mahecha, y a los suboficiales Aureliano Quejada Quejada y Efraín Andrade Perea, por el delito de concierto para delinquir agravado.

La decisión también obliga a los asesinos al pago de 24.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes como multa.

El fiscal 14 de Derechos Humanos presentó varias declaraciones de desmovilizados paramilitares y una agenda del coronel Mejía donde aparece registrado el números telefónico del cabecilla paramilitar alias “39” y de otros criminales.

Un exoficial  afirmó ante la justicia que a pocos días de asumir como comandante, el coronel Mejía se reunió en un sitio conocido como San Ángel, departamento del Magdalena, con Jorge Cuarenta, Hernán Giraldo Serna, alias 39 y alias Tolemaida, entre otros paramilitares.

Según informa la Fiscalía, se atribuye al coronel Mejía haber conformado un grupo élite al interior del batallón de artilleros La Popa conocido con el nombre del Zarpazo, al mando del entonces mayor José Pastor Ruiz Mahecha y Heber Hernán Gómez.

Estos bandidos eran los encargados de la coordinación operativa y, a partir de ese momento cada vez que el grupo accionaba  regresaba con personas asesinadas a quienes presentaban como dadas de baja en combate y de a grupos armados ilegales.

Dentro de las acciones criminales –destaca la Fiscalía- sobresalen dos operaciones efectuadas en el año 2002 denominadas Coraza y Tormenta II, en las que los terroristas del Ejército Nacional asesinaron a 20 personas y las presentaron como guerrilleros del ELN.

En la operación Coraza los bandidos estatales asesinaron a dos civiles y los presentaron como guerrilleros del ELN que habían ingresado al batallón a robar armamento y fueron muertos en enfrentamientos.

Los delincuentes del Ejército acusados por estos hechos criminales son el  coronel y comandante del batallón La Popa Plubio Hernán Mejía Gutiérrez, el teniente coronel  José Pastor Ruiz Mahecha  y el sargento viceprimero Aureliano Quejada.

Igualmente, los presuntos terroristas profesionales Orlando Pava Rocha, Elkin Manuel Peralta Romero, Juan Carlos Almanza Salcedo y Deibis Solid Páez Triana, quienes son investigados por los mismos crímenes.

La Fiscalía encontró que en la operación Tormenta II, también vinculada a la investigación por el delito de homicidio en persona protegida, realizada en octubre de 2002 en la hacienda Socorro, ubicada en el municipio de  Bosconia, Cesar, fueron asesinados 18 paramilitares para hacerlos pasar como guerrilleros del ELN.

El ente investigador pudo concluir de acuerdo a testigos, entre ellos, el exparamilitar alias "Amauri", que esa acción criminal fue un convenio entre paramilitares y el coronel Mejía, comandante del batallón. Mejía se encuentra “recluido” en el batallón de Policía Militar No 13, lo cual es una burla para las víctimas, sus familiares y para la justicia.

Las anteriores condenas se dieron gracias a que las investigaciones fueron hechas por la Fiscalía y los procesos adelantados en la justicia ordinaria. Pero a futuro y gracias a la ampliación del fuero militar, crímenes como los anteriores quedarán en la impunidad.


lunes, septiembre 09, 2013

Desafuero Penal Militar
Piden a la Corte Constitucional tumbar el fuero penal militar por ser un riesgo para la vida
Por Camilo Raigozo. Notimundo

Decenas de defensores de derechos humanos realizaron esta tarde un plantón frente a las instalaciones del Palacio de Justicia, para manifestarle a la Corte Constitucional los peligros que encierra para los derechos humanos de los colombianos, la ampliación del fuero militar.

“Lo que le queremos decir hoy a la Corte es que los ciudadanos que estamos reunidos, representantes de un gran número de organizaciones defensoras de los derechos humanos, rechazamos el fuero penal militar porque es un riesgo para la vida, para el derecho a la expresión, a la movilización y a la protesta, entre otros.

“Ya que la ley que aprobó el Congreso le dio la facultad a los militares o policías de decidir quién es blanco legítimo. De esta forma pueden dispararle a quien les parezca, cegarle la vida y después en el proceso de interpretación del fuero militar estos crímenes quedan en la impunidad”, le dijo a Notimundo el defensor de derechos humanos Luis Jairo Ramírez.

Por su parte el abogado defensor de derechos humanos Ramiro Orjuela, presente también en el plantón, le dijo a este medio que, “Lo que le estamos exigiendo a la Corte es que declare inconstitucional el fuero penal militar porque Colombia estaría retrocediendo más de 30 años en materia de garantías al respeto de los derechos humanos”.

A renglón seguido anotó que “con la ley que aprobó el Congreso sobre la ampliación del fuero penal militar, Colombia no cumple con los estándares internacionales en materia de justicia y protección de los derechos humanos de sus ciudadanos y esto es muy grave”, dijo Orjuela.

Los dos defensores coincidieron en que “Ahora que se están adelantando los diálogos de paz en La Habana, lo que la sociedad está reclamando no son más medidas militaristas. Lo que están  pidiendo los colombianos son libertades, democratización de la sociedad y garantía para ejercer sus derechos”.

Igualmente indicaron que es tan aberrante la impunidad, que de manera secreta, cientos de procesos judiciales contra militares están pasando de la justicia ordinaria a la justicia penal militar.

Dos de las Madres de Soacha presentes en el lugar, cuyos hijos fueron asesinados a sangre fría por miembros del Ejército, mostraron su inconformismo con la ampliación del fuero militar, porque según ellas, “con esta ley se legalizan los falsos positivos”.

También observaron que los mal llamados falsos positivos, tanto los pasados como los que se van a cometer, quedaran en la impunidad y por eso le pidieron a la Corte no ser cómplice de semejante locura.

Una joven asistente al plantón, quién omitió su identidad, le dijo a Notimundo que “unas fuerzas militares y policiales decentes, respetuosas de los derechos humanos, que no cometen crímenes contra civiles, simplemente no necesitan de un fuero especial.

“Pero si estas fuerzas han cometido crímenes y tienen planeado seguir cometiéndolos, pues es lógico que quieran blindarse de la justicia con un fuero especial, que fue el que les otorgó irresponsablemente el Congreso y que esperamos que la Corte no lo repita”, dijo la agraciada dama.

Los asistentes llevaron un muñeco vestido de general, al que le fueron quitando una a una todas las medallas y condecoraciones, porque según los manifestantes, estaban manchadas con la sangre de decenas de miles de colombianos. “Queremos justicia, no impunidad”, decían mientras le arrancaban las preseas.

Las organizaciones de derechos humanos en cabeza del Colectivo de Abogados Alvear Restrepo presentaron ante la Corte Constitucional un manifiesto en el que piden declarar inconstitucional el acto legislativo 02 de 2012 que establece normas para la ampliación del fuero penal militar, mediante el cual se garantiza impunidad para crímenes cometidos por militares y policías.


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