sábado, mayo 31, 2008

Retrato de Manuel Marulanda
Por: Ricardo Sánchez Ángel. Profesor Universidad Nacional. Especial para Un Pasquín

Recuerdo un verso del poeta Manuel Cepeda Vargas: "Quédate callado, quédate quieto. Que no hay pena de muerte para el viento." El libro en que se publicó fue Vencerás Marquetalia, que circuló cuando la ofensiva militarista contra esta zona de colonización al frente de un campesino - guerrillero.


Sí, Manuel Marulanda fue como el viento. Recorrió selvas, bosques, ríos, parcelas, aldeas, pueblos, regiones. La Colombia profunda fue su escenario, siempre a la huída de las persecuciones liberal-conservadoras, de paramilitares y fuerzas del orden.

Cuando creyó que encontraba el reposo, como sucedió con la amnistía que le concedieron en el gobierno de Alberto Lleras, quisieron muy pronto "darlo de baja", en una larga tradición de engaños con los que se ha tratado a los rebeldes y guerrilleros por los poderes económicos y políticos. Él se había ilusionado con la gesta popular de Gaitán y su asesinato lo conmovió, buscando la resistencia armada liberal.

Cuando de nuevo acarició con Jacobo Arenas y los otros jefes insurrectos, una tregua y un proceso de paz con los acuerdos de La Uribe y la fundación de la Unión Patriótica, a lo que se asistió fue a un baño de sangre de los miembros de esa organización.


A la conformación de nuevos grupos paramilitares, a la ofensiva militar contra Casa Verde en el gobierno del presidente César Gaviria, en el momento en que se expedía la nueva Constitución. Comenzar un nuevo deambular guerrillero, crecer cuantitativamente en forma impresionante -el Ministro Rafael Pardo había anunciado fantasiosamente su derrota-.

Manuel Marulanda siempre renacía como el Ave Fénix, tan solo que para desarrollar su ejército: las FARC. Había madurado políticamente con la influencia de las ideas comunistas que debió estudiar con las experiencias de las revoluciones campesinas en China y Vietnam. Con los textos sobre la guerra de guerrillas de Mao, Giap, el Ché. Marulanda escribió unas reflexiones en Cuadernos de campaña (Bogotá, 1973), para destacar su propia experiencia.

Marulanda y las FARC ensayaron un nuevo proceso de paz con el gobierno de Andrés Pastrana, sólo para corroborar que no había decisiones de fondo, sino una tregua sin perspectivas. El presidente prefirió romper los acuerdos en vez de asumir cambios de fondo en materia agraria.

Y comenzó de nuevo el periplo de Marulanda y las FARC, ya comprometida a fondo con los secuestros extorsivos y de presión política. Evolucionaron peligrosamente hacía negocios con el narcotráfico y exhibieron una conducta polpotiana al practicar formas despóticas y terroristas.

Quien primero entendió ¡y de qué manera!, a Marulanda, a quien conoció en su militancia guerrillera, fue el escritor Arturo Alape. El cual publicó no uno sino cuatro libros sobre el líder guerrillero: Manuel Marulanda, Tirofijo: Colombia: 40 años de lucha guerrillera (Txlaparta, 2000); Las muertes de Tirofijo (Bogotá 1998); Tirofijo: los sueños y las montañas 1964-1984 (Buenos Aires 1998); Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Vélez Tirofijo (Bogotá1989). Alape escribió también, La paz, la violencia: testigos de excepción. Hechos y testimonios sobre 40 años de violencia y paz que vuelven a ser hoy palpitante actualidad (Bogotá, 1985).

En estos escrutinios, memoria histórica y crónica de Alape, quedó un valioso aporte para encontrar las claves del viento, libros que a juzgar por las conductas de los gobiernos, no fueron leídos por éstos, o los desestimaron en forma cínica y frívola.

Una larga guerra en la que se combina la reivindicación de "las gallinas y los cerdos" con la lucha por el poder político y la revolución, con un programa de reformas, la asumió como praxis el viejo guerrillero. Encontró una respuesta sistemática en el gobierno del señor presidente Álvaro Uribe, quien dedicó buena parte de sus esfuerzos, recursos y políticas a la derrota definitiva de las FARC, obteniendo éxitos notables en este año de gracia del 2008.

Manuel Marulanda murió de viejo, tras una larga épica de rebeldía campesina, estaba y estuvo atrapado en la guerra permanente, sin salida distinta a la de continuar ante la intransigencia de los de arriba. Asumió esa condición y educó a sus seguidores en esa conducta. Después de docenas de muertes mediáticas el viento descansa en paz, pero dejó la siembra y la cosecha de la ira armada.


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viernes, mayo 30, 2008

A un acuerdo de 17 años
El Gobierno responde con balas
Ocho indígenas habían resultado heridos de gravedad por armas de fuego utilizadas por la fuerza pública según denunció el Consejo Regional Indígena del Cauca
Por Camilo Raigozo. Voz

El pasado 21 de mayo, en la hacienda La Emperatriz cerca de 500 indígenas que le reclamaban al gobierno el derecho a su tierra y el cumplimiento de los acuerdos que el Estado colombiano tiene pendientes con las comunidades indígenas del norte del Cauca por la masacre del Nilo, fueron atacados por los escuadrones antidisturbios de la Policía Nacional con bombas explosivas y armas de fuego.

La agresión de la fuerza pública, había dejado hasta la fecha, ocho indígenas heridos de gravedad, entre los que se encontraban Eulogio Dagua Cuetia, Luís Enrique Ramos, Alex Méndez y Luís Eduardo Ramos, comuneros de los resguardos indígenas de Jambaló, San Francisco, Huellas y Toribío.

El día 16 de diciembre de 1991, aproximadamente 80 indígenas paeces del norte del Cauca, acudieron a una cita aparentemente convocada por los nuevos dueños del predio en la parte montañosa de la hacienda El Nilo, en el corregimiento el Palo, municipio de Caloto (Cauca).

A las nueve de la noche llegaron hombres fuertemente armados y obligaron a los indígenas a tirarse al piso y les dispararon indiscriminadamente. La masacre dejó como resultado 20 indígenas asesinados.

Según las pruebas arrojadas por la investigación penal y de la Procuraduría, la acción criminal fue coordinada por el mayor de la policía Jorge Enrique Durán Arguelles, comandante del Segundo Distrito de Policía de Caloto.

El Estado colombiano reconoció su responsabilidad en la masacre del Nilo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 29 de julio de 1998 y adquirió varios compromisos para con las comunidades indígenas, entre los que figuran, justicia y reparación integral individual y colectiva.

Casi a una década después, el Estado no ha cumplido lo pactado a pesar que el 13 de septiembre de 2005, el presidente Uribe se comprometió, a través de otro acuerdo, a dar cumplimiento a sus obligaciones pendientes en un plazo máximo de dos años.

Sin embargo, el gobierno ha dilatado el cumplimiento a través de maniobras administrativas, trámites burocráticos y desinformación mediática.

“ni un sólo centímetro más de tierra para indígenas”

Según lo denuncia la CRIC, el gobierno ha puesto en marcha estrategias para generar conflictos entre las comunidades indígenas, afro colombianas y campesinas, como excusa para evadir sus obligaciones.

Uribe en apoyo a las multinacionales promulgó el Estatuto Rural y ha tomado otras medidas administrativas que invalidan los acuerdos y compromisos adquiridos con la población indígena.

El 15 de Marzo de 2008, en el Consejo Comunitario de Popayán, el primer mandatario ofreció recompensas a informantes que denuncien a quienes defiendan sus derechos y participen de los procesos de liberación de la Madre Tierra.

A pesar de que la Constitución del 91, reconoció la existencia de los pueblos indígenas y ordenó proteger la diversidad étnica en el país, la masacre del Nilo marcó el reinicio de las políticas oficiales de orden discriminatorio y hostil contra los pueblos del Cauca.

A esta le han seguido, la masacre del Naya en abril del 2001con más de 100 personas asesinadas por el paramilitarismo y el desplazamiento de al menos 5.000 indígenas; la masacre de 13 indígenas en la vereda Gualanday, municipio de Corinto, en el año 2001;

la masacre de 7 indígenas en la vereda San Pedro, municipio de Santander de Quilichao en el 2001; tres personas asesinadas por la fuerza pública y se registran múltiples desapariciones forzadas, asesinatos selectivos y afectaciones por enfrentamientos armados.

El actual mandatario estigmatiza a las organizaciones indígenas del Cauca, acusándolas de terroristas aliadas de la guerrilla, como pretexto para efectuar la fase II del Plan Colombia en esos territorios a través de acciones cívico militares cuyo objetivo es facilitar el despojo de las tierras y recursos para entregárselos a las multinacionales.

Para evitar que las tierras pasen a manos de sus verdaderos dueños, los indígenas, amenazan a quienes que decidan venderles tierras o argumentan que los predios están destinados a campesinos, a desplazados y a comunidades negras.


Uno de los principales obstáculos para la recuperación de territorios indígenas han sido los impedimentos insertos en los Planes Municipales de Ordenamiento Territorial cuyo objetivo expreso es “ni un sólo centímetro más de tierra para indígenas”.

miércoles, mayo 28, 2008

Desmienten cifras de los medios sobre popularidad de Uribe
Por Esperanza Márquez M.

Solicitud pública:

Para el propósito central de este escrito, a continuación transcribo literalmente los Artículos 20 y 21 de la Constitución Política de Colombia:

Artículo 20: Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial y la de fundar medios masivos de comunicación.

Artículo 21: Se garantiza el derecho a la honra. La ley señalará la forma de su protección.

De la misma manera transcribo el escrito presentado, en semanas pasadas, por la suscrita a través de Internet, relacionado con el 'origen de la popularidad de Uribe'.

A propósito de la pregunta de Antonio Caballero en su artículo de Semana de abril 26 de 2008

Ante la pregunta que Antonio Caballero (se) formula en relación con el origen del 84% de popularidad del Presidente Uribe, me permito presentar mi opinión:

Matemática y estadísticamente es imposible que Uribe Vélez tenga un 84% de popularidad, favorabilidad, ó como quiera llamarse. Así las cosas, una afirmación en este sentido es una absoluta falacia.

Veamos:

1) La población total de Colombia es de 44´000.000 habitantes
2) El potencial electoral (Cedulados) es de 27´000.000 aproximadamente
3) Votación de Uribe en última elección 7´300.000 sufragios
4) Abstención electoral en última elección presidencial 53.2% aproximadamente

Entonces:

1) El 84% de 44 Millones es igual a: 36´960.000 habitantes. Más electores que ciudadanos cedulados!
2) El 84% de 27 Millones es igual a: 22´680.000 votos. Tres (3) veces más la votación obtenida por Uribe en 2006!
3) Si Uribe obtuvo 7 millones 300 mil votos en las últimas elecciones presidenciales, esta cifra, frente a:

Población total, representa solo el 16.59 %

Censo electoral, representa solo el 27 %

4) Al comparar estos porcentajes tan bajos (16.59 y 27 ) con el alto porcentaje de abstención (53.2) nos encontramos con que:

El 83.41 % de la población total colombiana NO se siente representada por el presidente Uribe!

El 73 % de la población electoral (cedulados), NI votó por Uribe, NI comparte sus políticas, NI se siente representada por él!

5) Como variable de análisis adicional se debe tomar el descenso que, así los medios lo nieguen, ha tenido la imagen de Uribe en los últimos meses, la cual está reflejada, por ejemplo, en los resultados de la encuesta realizada la semana pasada, cuya pregunta fue: ¿sted está de acuerdo con una segunda reelección del residente Uribe?, donde el Sí obtuvo solo el 52 % y en donde respondieron toda clase de ciudadanos, vale decir: cedulados, abstencionistas, menores de edad, etc.

Siguiendo con la misma línea de análisis utilizada hasta ahora, podemos calcular el descenso de la Popularidad de Uribe de la siguiente manera:

Si tomamos como universo el 84 %, y lo cotejamos con el 52 % (resultado de la última encuesta), podemos concluir que ese descenso ha sido del 38 %

Además con esta nuevo porcentaje de favorabilidad (52 %), cualquier ciudadano puede calcular, con las variables utilizadas arriba, esto es: población total, Censo Electoral y abstención efectiva , la verdadera popularidad de Uribe.
Por todo lo anterior, la respuesta a la pregunta de Antonio Caballero es:

La popularidad de Uribe , viene de la campaña mediática contratada por Casa de Nariño para presentarlo como el salvador, el justiciero, el transparente, el probo, el único, la cual tiene como propósito no solo garantizar su segunda reelección sino, lo que es verdaderamente grave, justificar el fraude electoral.

Ahora, lo que nos corresponde a los ciudadanos pensantes y demócratas, es socializar estas cifras y por consiguiente, deslegitimar las encuestas.


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martes, mayo 27, 2008

Como un servicio a nuestros lectores y a las agencias de prensa que nos consultan, a continuación transcribimos en su integridad el comunicado de las Farc enviado a Telesur en un video, sobre la muerte del máximo comandante de esa organización insurgente:
Comandante Manuel Marulanda Vélez: Juramos Vencer!

Domingo, 25 de mayo de 2008. Cuando hace 60 años, la oligarquía desató la guerra fratricida en nuestro país a través del terrorismo oficial y los odios partidistas buscando cambios en la tenencia de la tierra y la recomposición del poder político, desestimó la enorme capacidad de resistencia de nuestro pueblo y las colosales dimensiones de su dignidad.

Al igual que centenares de miles de campesinos, Pedro Antonio Marín fue perseguido desde entonces por el gobierno y los sicarios paramilitares de la época, obligado a abandonar su sosiego, trabajo y pertenencias y luego, a defenderse para sobrevivir a la barbarie oficial en aciago episodio de nuestra historia nacional que costó la vida a cerca de 300 mil compatriotas y propició el despojo impune de millones de hectáreas de tierras fértiles que pasaron a manos de poderosos jefes liberales y conservadores de todo el país.

Desde entonces, merced a su liderazgo y enormes capacidades político-militares, quien luego se llamaría Manuel Marulanda Vélez en homenaje a un líder sindical asesinado, fue asimilando su experiencia militar y desarrollando una visión del mundo revolucionaria y comunista que le permitió comprender cabalmente las profundas causas económicas, sociales y políticas no solo de su propia situación personal sino de los profundos desequilibrios, violencias e injusticias de nuestra sociedad.

Cuando en 1964, la oligarquía lanza en el sur del Tolima una nueva y criminal ofensiva militar contra el campesinado denominada Plan Laso, bajo la abierta dirección del Pentágono norteamericano, Manuel Marulanda Vélez junto a 47 campesinos, luego de innumerables gestiones políticas por la paz que no fueron atendidas, se levanta en armas para enfrentar la agresión e ir al fondo de la solución: luchar por el poder político y sentar las bases de una sociedad con justicia social en marcha al socialismo.

Si Washington y la oligarquía no permiten la lucha revolucionaria por las vías democráticas entonces optamos por esa única opción posible y ¡nacen las FARC!

Inigualable estratega, conductor genial, guerrero invencible, líder invicto de mil batallas políticas y militares libradas durante 60 años de brega reivindicando los derechos de los pobres y enfrentando las violencias de los poderosos, revolucionario integral que asimiló la teoría de los grandes pensadores fundiéndola con las verdades que extrajo a la vida en su práctica diaria, forjándose como uno de los más destacados dirigentes revolucionarios de todos tiempos.

La humanidad no tiene antecedentes de un líder de las condiciones de Manuel Marulanda Vélez que haya luchado ininterrumpidamente 60 años, desde la oposición armada, y salido indemne y fortalecido luego de inmensos operativos militares de arrasamiento como el Plan Laso en Marquetalia, la Operación Sonora en la cordillera Central, la operación Casa Verde, operación Destructor 1 y Destructor 2, Plan Patriota, Plan Colombia.

E indemne y fortalecido también, luego de confrontaciones políticas de carácter estratégico como las desarrolladas en los procesos de conversaciones con el Estado colombiano en Casa Verde, Caracas, México y en el Yarí que pretendieron el sometimiento de la voluntad política y de lucha de las FARC sin ningún cambio en las estructuras de la sociedad ni en las correlaciones del poder político.

En unas y en otras confrontaciones nuestro comandante evidenció su sabiduría y su capacidad para salir siempre airoso por muy adversas y difíciles que fuesen las tormentas y los peligros y nos señalizó la ruta.

Con inmenso pesar informamos que nuestro comandante en jefe Manuel Marulanda Vélez, murió el pasado 26 de marzo como consecuencia de un infarto cardíaco, en brazos de su compañera y rodeado de su guardia personal y de todas las unidades que conformaban su seguridad, luego de una breve enfermedad.

Le hemos rendido los honores que merece un conductor de su dimensión y dado honrosa sepultura. Lo despedimos físicamente en nombre de los miles y miles de guerrilleros farianos y milicianos bolivarianos y de los millones de colombianos y ciudadanos del mundo que lo valoran, admiran y aman por encima de la asquerosa campaña mediática contra las FARC.

A todos ellos y a sus familiares les hacemos llegar nuestra solidaridad y nuestra voz de condolencia.

Se ha marchado el gran líder y de sus inagotables enseñanzas que nos maduraron en todos estos años a su lado, hoy, en medio de nuestro dolor, queremos resaltar por su vigencia y gran valor su profunda confianza en nuestros principios revolucionarios planes, propuestas y en la victoria de la causa popular; la templanza para enfrentar las dificultades; y la esencial importancia que significa la sólida unidad interna que nos ha permitido desarrollarnos con vigor en todos los momentos de nuestra existencia.

En medio de la más grande ofensiva reaccionaria contra organización revolucionaria alguna en la historia de Latinoamérica, continuaremos nuestras tareas acorde con los planes aprobados, sólidamente unidos y profundamente optimistas de salir avantes pese a la adversidad.

Con las banderas de Bolívar, de Jacobo y de Manuel muy en alto, proseguiremos sin descanso nuestra lucha hasta lograr el objetivo de la nueva Colombia, la Patria Grande Latinoamericana y el Socialismo. ¡Lo juramos ante la tumba de nuestro comandante!

La confrontación ni da respiro y la lucha prosigue. Acordamos unánimemente que a la cabeza del secretariado y como nuevo comandante del EMC esté el camarada Alfonso Cano. Como integrante pleno del secretariado ingrese el camarada Pablo Catatumbo y suplentes los camaradas Bertulfo Álvarez y Pastor Alape.

Continuaremos alentando la lucha popular, la conformación del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia y del Partido Comunista Clandestino, así como la convergencia con todos aquellos que luchen por la justicia social, la soberanía nacional y la democracia verdadera.

Toda la fuerza fariana continuará profundamente comprometida en cada área y en todo el país a sacar adelante los planes, estrechamente vinculada a la población civil como garantía del éxito.

Nuestras propuestas alrededor de los acuerdos humanitarios y las salidas políticas continúan vigentes tal cual lo hemos reiterado en múltiples ocasiones así como aquellas expuestas tanto en el Manifiesto como en la Plataforma Bolivariana lanzadas desde estas cordilleras serán confluencia y generaran esfuerzo mancomunado por lograr la paz democrática y el sosiego que nos robó la oligarquía desde hace 60 años.

Al conmemorar el 44 aniversario de las FARC, le rendimos sentido homenaje a nuestro comandante Manuel Marulanda Vélez, a Jacobo, a Raúl, a Iván Ríos, a Efraín Guzmán y a todos aquellos que generosamente dedicaron y ofrendaron su vida a la causa de los pobres, sin pedir nada a cambio, tan solo por su intima convicción de buscar el bien común como característica de su compromiso revolucionario.

Comandante Manuel Marulanda Vélez: Morir por el pueblo ¡es vivir para siempre!
Ante el altar de la patria: Juramos vencer!

Secretariado del estado mayor central.
FARC-EP mayo del 2008.
Montañas de Colombia.


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