Uribe deja la 'Casa de Nari' pero la culebra paramilitar sigue intacta
La autodenominada banda paramilitar “Los Rastrojos”, dio ultimátum a más de 60 organizaciones defensoras de derechos humanos, sindicales, sociales y a otras personas, entre ellas tres senadores del Polo
Por Camilo Raigozo
A pocos meses de que la cúpula de la “Casa de Nari” cambie de guarida, el grupo paramilitar, auto denominado “Los Rastrojos”, amenazó vía correos electrónicos y panfletos a al menos 60 organizaciones defensoras de derechos humanos, sindicales y sociales.
El grupo narcoterrorista, quién explícitamente defiende las políticas del actual régimen, dice al respecto, según informa la agencia Efe y la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, Codhes, una de la ONG amenazadas:
“A todas estas organizaciones a dejar de lado el discurso subversivo arcaico en favor de los derechos e ideologías de los 'narcoterroristas' de las Farc y ELN y todos sus cómplices del pasado y del presente, atacando las buenas y nobles intenciones del alto Gobierno a favor de la paz", dicen los que al parecer son fanáticos de la política de seguridad democrática.
Las organizaciones sociales puestas como “objetivo militar” por los ‘paras’, viene haciendo su trabajo en Nariño, Valle, Cauca, Putumayo, Risaralda, Quindío, Tolima, Caldas,Cundinamarca, Meta, Boyacá y Antioquia
Hasta el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, fue incluido entre las organizaciones amenazadas junto con Codhes y Fundapaz, lo mismo que los senadores del Polo, Alexander López, Guillermo Alfonso Jaramillo y Jorge Enrique Robledo.
Desde cuando el entonces gobernador de Antioquia y actual Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez, impulsó la creación de las temibles organizaciones paramilitares “Convivir”, estas han venido operando de la misma forma.
"Los rastrojos nos reservamos nuestro derecho de continuar en la lucha por un país libre de escorias como ustedes que lo único que hacen es estar engañando a las personas enseñándoles doctrinas comunistas", advierten los criminales quienes así se autoproclaman adalides del régimen.
A renglón seguido añaden que, "iremos más allá de las amenazas y regresaremos a las actuaciones de los 90 sin piedad ni temor alguno. Nuestras exhaustivas investigaciones nos permiten dar el ultimátum".
Las amenazas contra las ONG fueron denunciadas en marzo pasado en Ginebra, Suiza, por la Alta Comisionada adjunta de la ONU para Derechos Humanos, Kyung-wha Kang, en el informe anual de esa oficina ante el Consejo de la Organización de Naciones Unidas.
La estrategia paramilitar ha dejado en Colombia más de cuatro millones de desplazados, miles de fosas comunes y masacres; decenas de miles de desaparecidos y asesinados y más de seis millones de hectáreas de tierra usurpadas.
A escasos 120 días que le queda a la cúpula de la “Casa de Nari” para maniobrar desde ese lugar después de su cuasi exitosa labor en la “refundación de la patria”, la culebra del paramilitarismo no solo sigue viva, sino que está más saludable que hace ocho años.