sábado, julio 14, 2012

Conflicto social y armado
'Es necesario el relevo de esa clase política si queremos seguir existiendo como nación’

Un artículo publicado en la página de Internet de las FARC firmada por Ricardo T., critica severamente a la clase política colombiana, con algunas honrosas excepciones.

A continuación transcribimos en su integridad el texto:

Mercaderes de la infamia
Por: Ricardo T.

Días antes del estallido del Volcán Nevado del Ruíz la sociedad colombiana fue sacudida con fuerza telúrica por las emanaciones de la podredumbre de la clase política apoltronada en el poder.

La contrarreforma a la justicia, proyecto cumbre impulsado por Juan Manuel Santos y tramitada como Reforma Constitucional,-

había sido aprobada gracias al trabajo “desinteresado y patriótico” de los tres poderes del Estado que la impulsaron durante dos años consecutivos.

No había trascendido a la opinión pública la noticia de la aprobación, y ya los juzgados estaban atestados por un enjambre de abogados defensores que exigía libertad inmediata para sus clientes:

ex ministros de Estado, senadores, congresistas, gobernadores, militares, altos funcionarios, todos vinculados al paramilitarismo y a la mafia que reinó en el gobierno de Uribe Vélez y encarcelados por sus tropelías y crímenes.

La celebración en los penales y el júbilo de los juristas se paralizó de repente. Alguien muy poderoso, que necesita llevar a su país algunos delincuentes,-

no aceptó el golpe de Estado contra la Constitución del 91 porque dejaba en libertad a personas reclamadas por las cortes de esa nación y obligó al presidente Santos a echar reversa.

No fue un acto de valentía del Sr. Santos como pretenden sus cortesanos. El oprobio cae sobre él, las altas cortes, el parlamento, la clase política y su Unidad Antinacional.

Después de empujar, presionar y cabildear con todo su poder la llamada reforma tiene el cinismo de negarlo y pretende quedar bien tumbándola.

Lo ocurrido con el golpe es de extrema gravedad. Demuestra el grado de bajeza, relaja miento moral y ético de quienes ejercen el poder en Colombia.

En el suelo devastado de la patria sobresalen los despojos de las que fueron alguna vez majestades del sistema burgués:

presidencia, cortes, parlamento, ejército, policía, órganos de control del Estado, iglesia, partidos … hoy son antros de corrupción habitados por personajes anodinos en busca de lucro personal, con honrosas y contadas excepciones.

Como Midas negado, todo lo corrompen aceleradamente, florece la inmoralidad en las instituciones mismas.

Es necesario el relevo de esa clase política si queremos seguir existiendo como nación.

Colombia se merece otra suerte. El colombiano digno, mancillado y oprimido desde siempre, debe alzarse con coraje contra la élite opresora ante las constantes afrentas recibidas.

El pueblo con su organización y lucha puede sacar a latigazos de sus madrigueras, a estos mercaderes del crimen y la infamia. Históricamente se ha demostrado el poder de la resistencia de los pueblos, tenemos cercanos ejemplos.

El futuro es nuestro, construyamos lo de acuerdo a los intereses de las mayorías. No seamos inferiores al compromiso.



  • "



  • Publicidad
    Paute aquí
    Contáctenos


    Zona comercial