martes, septiembre 22, 2009

Uribe el ilegítimo II
Por Gloria Gaitán

Sobre mi nota titulada Uribe “el ilegítimo” – que anexo nuevamente para los nuevos lectores - recibí una avalancha de comentarios favorables, menos tres, que me replican defendiendo al presidente colombiano. Pienso que vale la pena comentar sus argumentos, ya que se construyen a partir de lógicas muy peculiares.

El argumento fundamental es que las encuestas le dan el 80 % de aprobación a Uribe. Vale entonces la pena aclarar qué significan los porcentajes de favorabilidad en “la opinión pública”.

¿Son acaso la señal de que las cosas van bien, de que es el mejor? ¡No! De ninguna manera. Ese porcentaje muestra tan solo hasta qué punto ha calado en la opinión pública la propaganda y el criterio de los medios de comunicación.

Nos basta pensar en los primeros años de nuestra era, cuando el pueblo debió escoger entre la vida de Jesús y Barrabás. Sabemos que la mayoría aplastante pidió la vida de Barrabás y la muerte de Jesús. ¿Era mejor Barrabás que Jesús? ¡Jamás!

Pero los romanos habían hecho bien su oficio de denigrar a Cristo, señalándolo como loco y de ser un peligro para la sociedad establecida. Un “terrorista”, que decimos hoy.

No menos apabullante fue en su época el delirio colectivo por Hitler y por Stalin, mientras que Simón Bolívar salió despreciado y abucheado por los bogotanos cuando viajó rumbo a Santa Marta, donde murió.

En cambio, ese sibilino, atracador del erario público, de visión mezquina, de proceder vergonzoso, ese mediocre y tramposo Francisco de Paula Santander fue recibido con entusiasmo ilimitado cuando regresó a Colombia después de que se le conmutara la pena de muerte por el exilio dorado en Europa,


a donde llevó un séquito de servidores, incluyendo a su cocinero y a un pequeño esclavo negro…, exilio a que fue condenado por habérsele comprobado su participación en el complot para asesinar a nuestro Libertador Simón Bolívar. ¿Alguien duda de la superioridad de Bolívar sobre el infame Santander? ¡No!

Pero la opinión pública del momento favoreció a este último y hoy en día aceptamos tranquilamente que una de las plazas principales de Bogotá lleve el nombre del pérfido conspirador, que pretendió asesinar a la más grande figura de nuestra historia y se erige en el lugar (¡oh inconciencia colectiva!)-


una estatua a quien saqueó los dineros del empréstito a Inglaterra, arruinando el tesoro nacional y tejiendo una enmarañada tela de decretos y leyes para enredar en esa telaraña leguleya los sueños visionarios del Libertador.

Y ya en el siglo XX, yendo a mis memorias infantiles, recuerdo a mi padre cuando en la madrugada del 6 de mayo de 1946 entró a nuestra casa - con el vigor que lo caracterizaba - a animar a los muchos presentes que se habían reunido en nuestra sala para escuchar los resultados electorales que, finalmente, le dieron el triunfo a quien, como presidente, desató la ola de sangre y muerte que hasta hoy padecemos, el presidente Mariano Ospina Pérez, mientras que mi padre –

al que hoy se le reconoce como una de las más grandes figuras de nuestra historia y el más importante líder popular y penalista que haya tenido Colombia – obtuvo la votación menos cuantiosa entre todos los candidatos. ¿Era mejor Ospina que Gaitán? Nadie en el territorio patrio, ni los más recalcitrantes conservadores, se atreverían a afirmarlo. ¿Entonces, qué significan las encuestas?

En ningún caso demuestran que los altos porcentajes señalan al mejor, sencillamente indican que los medios de comunicación han favorecido su nombre. En veces – pero rarísimas veces y por haber llegado lo aberrante a límites extremos - la gente se rebela. ¡Pero qué raro es que eso ocurra!

También argumentan los “furibistas” que Uribe esmuy inteligente y muy corajudo. Pablo Escobar era muy inteligente y corajudo, Fujimori lo es. ¿Entonces?

Para terminar, argumentan que Uribe ha logrado dominar a la guerrilla. Habría que preguntarse por qué, en la reunión de Unasur en Bariloche, dijo Uribe que la presencia de los gringos en las bases militares era indispensable porque actualmente las FARC representan “la más grande amenaza del hemisferio”. Pero, si ya acorraló a las FARC, ¿para qué se requiere a los gringos hollando nuestro suelo patrio?


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