jueves, junio 19, 2008

¿Por qué quieren eliminar a Piedad?
Por Richard Maya Barros

Primero, expresaron desconfianza por lo que esta líder negra, demócrata y progresista, pudiera realizar como facilitadora para desbloquear el Acuerdo Humanitario.

En más de dos lustros nadie -y mucho menos una mujer- se había echado sobre sus hombros tamaña responsabilidad de propiciar la liberación de personas privadas de la libertad por la insurgencia guerrillera más antigua y radical del continente.

Los actores del establecimiento se alzaron de hombros confiando en que la dinámica de unas conversaciones con las FARC terminarían "carbonizando" a la dirigente del Poder Ciudadano en Colombia.

Después, cuando La Negra -así la nombra el pueblo-, con temeraria audacia, empezó a crear una red mundial de apoyo a su gestión y logró vincular al presidente Hugo Chávez como mediador del proceso, pusieron sus gritos en el cielo.

Ni se diga, cuál fue la reacción, cuando en apoyo del proceso logró vincular a más de media docena de presidentes latinoamericanos.

Más tarde, cuando se dieron las primeras liberaciones, no pudieron disimular su disgusto y a regañadientes elogiaron "su brillante y eficaz tarea humanitaria".

Entonces la midieron. En efecto, su popularidad crecía como espuma entre la sociedad. Una encuesta financiada por los medios oficialistas le dio a Piedad un 63 por ciento de favorabilidad.

Un periódico y una revista de circulación nacional la seleccionaron como "El personaje del año 1997".

¡Quién dijo miedo!

"Esa negra rompió la fila de presidenciables", dijeron en los clubes de abolengo.

La derecha neoliberal y militarista entró en pánico

"¡Cómo es posible!", repetían con sus cabezas entre sus manos de gorrión.

Entonces la maledicente tropa de pensadores al servicio del régimen mafioso de Uribe Vélez, puso en marcha una campaña de desprestigio y difamación.

El proyecto injurioso fue binacional.

La oposición de escuálidos "venezolanos" atendió la convocatoria del régimen "colombiano" para atacar la dinámica del proceso de liberación de secuestrados.

Se trataba de bajarle el entusiasmo y la alegría al pueblo colombiano por el retorno de los cautivos-as, y de hacerle creer que las liberaciones de seis ciudadanos-as, era un simple episodio al que el binomio Uribe-Santos "había prestado toda su colaboración".

Y dar a entender que la participación de Chávez y Piedad era un asunto marginal.

Ya entrenado en presentar lo que la opinión colombiana conoció como "falsos positivos", el grupo urdió la estratagema de "las tres Emes: militares, medios y miedo", como factores que había que coordinar para que la perversidad fuera efectiva.

La pandilla estratégica la integraron Juan Manuel (el "mitómano amarillo"), Plinio Apuleyo ("El asno de oro", racista impenitente), José Obdulio -primo de Pablo Escobar y filósofo del régimen-, JJ Rendon controvertido especialista en "
propaganda negra", Mauricio Vargas un lamebotas del sistema uribelezco y Fernando Londoño, un truhán que se apropio de millones de acciones de trabajadores en una empresa de inversión.

Esta asociación para nada ética creó matrices de opinión con la proterva intención de que el imaginario colectivo asociara a Piedad con actos terroristas, vinculándola a procedimientos indecorosos y afrentosos.

La campaña negativa tuvo sus efectos. En los aeropuertos, en las calles, en los restaurantes las gentes sin -o con demasiada o sesgada- capacidad de análisis le gritaban improperios e intentaron de agredirla.

Sólo les faltaba a los miembros de la pandilla coronar su criminal empeño con la eliminación física de La Negra.

Pero Santos tanto como el General Oscar Naranjo conocían muy de cerca la historia según la cual La Negra había sobrevivido no sólo a su secuestro por el temible paramilitar Carlos Castaño, sino a cuatro atentados.

Secuestro, que por cierto ya fue confesado como un delito de Estado por "El Iguano", un jefe paramilitar que sostuvo ante la Fiscalía que un subalterno de Uribe Vélez, el subdirector de la policía secreta (DAS) José Miguel Narváez, había "instigado para que Carlos Castaño secuestrara a la doctora Piedad Córdoba".

A esto se suma que Piedad ha cuestionado la ética del Comandante de la policía nacional Oscar Naranjo, a cuyo hermano, Juan David, la Fiscalía del Estado Federado de Baden Würtenberg, lo sindica de narcotráfico en calidad de miembro activo de una banda internacional de tráfico de cocaína que llevaba droga desde Colombia hacia Europa.


La detención de Juan David Naranjo se produjo el 27 de abril de 2006 en Colonia, cuando se disponía a negociar un alijo de 35 kilos de cocaína, para lo cual había sido enviado desde Madrid, donde residía en el momento, por orden de un jefe de la organización.

Un vocero dijo que JD.Naranjo era la "mano derecha" de ese jefe del narcotráfico. [Fuente: Patricia Salazar para el Tiempo desde Berlín, Bogotá, 14 jun06]

El General Naranjo, por entonces jefe de la inteligencia policiva nacional y miembro de la INTERPOL, se declaró consternado y dijo no tener el menor conocimiento de los vínculos de su hermano con el narcotráfico internacional.
La pérfida pandilla santista ha encontrado que Piedad es demasiado dura, ética e inteligente.

Le han esculcado su vida de arriba abajo, sin resultados.

Su vida tiene la transparencia y la ética públicas que ningún miembro del alto gobierno uribelezco está en condiciones de exhibir.

Una vida parlamentaria en la que se ha destacado no sólo como gran oradora sino por sus denuncias contra la corrupción, la criminalidad, la violencia política y los problemas sociales.

La defensa de las minorías, de los Derechos Humanos y del Medio Ambiente han sido sus banderas más significativas y por las cuales la reconocen más los colombianos.

A este gobierno le ha tumbado dos ministros: el del interior, Fernando Londoño Hoyos y la Canciller, Consuelo Araujo.

Por eso mismo Piedad es un obstáculo para el proyecto de consolidación de la ultraderecha militarista en Colombia.

La pandilla, ante el escándalo de la parapolítica por el cual sesenta y tres legisladores uribistas están siendo investigados judicialmente -32 de ellos en la cárcel-, decidió hacer montajes truculentos de inteligencia para "equilibrar" las cargas mediante la estructuración de un paquete de falsedades contra los dirigentes de la izquierda democrática de Colombia.

Entonces, había que incluir a Piedad en "los computadores de Reyes", ligándola a episodios relativamente cercanos a la verdad, haciendo coincidir horarios, lugares y declaraciones en el curso de su tarea humanitaria con supuestos actos de "traición a la patria".

Pero los contenidos de esos computadores han sido desacreditados por expertos internacionales.

Además de haberse conocido un "e mail" entre Alfredo Rangel (Director de la Fundación Seguridad y Democracia y asesor del ministerio de Defensa) y el ministro Santos, en el cual se habla de la tarea de "intoxicación de los computadores de Reyes", para vincular a miembros de la oposición en teatros de terrorismo, la INTERPOL declaró que hubo manipulaciones de esas laptos, en términos inequívocos:

"48.055 archivos de los computadores de "Reyes" fueron "abiertos, creados y modificados por la Policía entre el 1 y el 3 de marzo", y que "el acceso a los datos contenidos en las citadas pruebas no se ajustó a los principios reconocidos internacionalmente para el tratamiento de pruebas electrónicas por parte de los organismos encargados de la aplicación de la ley" (conclusión N° 2b del Informe presentado por el secretario general de la Interpol, Ronald Kenneth)

Como lo ha afirmado recientemente el investigador y columnista Pedro Medellín: "Las filtraciones de esta información en el exterior se han constituido en un medio con el que el Gobierno ha buscado forzar reacciones, cambiar escenarios, producir realinderamientos o movilizar apoyos, que con la política internacional no ha podido conseguir.

Y en el país, le está sirviendo para establecer vínculos judiciales de sus opositores, que ayuden a contener el avance devastador de la parapolítica". ("La política de las filtraciones", Revista Cambio, junio 4 de 2008)

Ahora, aprovechando sus privilegios de estafetas del régimen tanto Plinio Apuleyo como Mauricio Vargas, se han puesto a pedirle a la Corte Suprema de Justicia que "por favor actúe y meta a la cárcel a Piedad".

A este llamado se han sumado la cadena de radio y televisión RCN, de propiedad del magnate ultraderechista de las gaseosas y textiles Carlos Ardila Lulle, así como la Revista Semana que, en una composición semántica de carátula preguntó si Piedad estaba "Deschavetada".

El presidente Uribe, el ministro Santos, la cúpula capitalista, la inteligencia militar y la policiva, así como los medios de comunicación del régimen ven en Piedad a su más peligrosa opositora, que podría dar al traste con los planes de afirmación del fascismo neoliberal en Colombia.

Ahora quieren encerrarla. Es decir, liquidarla simbólicamente.

El pueblo no dejará que eso pase. Creará una red de apoyo, mundial si requiere, para defenderla.

Y ahí estaremos firmes los demócratas de Colombia y de América Latina.


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