lunes, agosto 13, 2012

Puerto Cachicamo, San josé del Guaviare
Denuncian  que niña fue víctima de explosivos dejados por tropas del Ejército
Por Notimundo. Con información del Comité Regional por la Defensa de los Derechos Humanos y DIH del Guayabero

El comité regional por la defensa de los  derechos humanos del  guayabero  denuncia ante las organizaciones defensoras de derechos humanos y la comunidad nacional e internacional,-

las persistentes violaciones de Derechos Humanos y  las  infracciones al Derecho Internacional Humanitario por parte tropas del Batallón los Arhuacos,  Contra Guerrillas 26, Móvil 7 y Batallón 64, del Ejército Nacional.

Estos uniformados han realizado operativos en el centro poblado de Puerto Cachicamo, jurisdicción de san José del Guaviare, a partir del 2004, dejando restos de explosivos sin detonar.

A causas de uno de esos artefactos resultó herida  el 22 de julio de 2012  la niña María Fernanda Mondragón Castro.   

Después del rompimiento de los diálogos de paz en la antigua zona de despeje el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, en su afán de acabar con la coca,-

el narcotráfico y la guerrilla de las FARC, desplegó un operativo denominado Plan Patriota  con más de 25.000 militares de la mal llamada seguridad democrática.

Estos militares fueron enviados al terreno  sin ninguna capacitación en respeto a los derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario.

Con el Plan Patriota, hijo putativo del Plan Colombia, financiado por los Estados Unidos y el Plan Consolidación Integral de la Macarena, el centro poblado de Puerto Cachicamo y sus alrededores,  fueron copados por los militares,  quedando la población civil en medio del conflicto armado.

Este caserío se ha convertido en un escenario de guerra y los bienes civiles como el matadero, la represa, la iglesia, el puesto de salud, la escuela Santa Helena y las viviendas,  fueron convertidas  en trincheras  utilizadas por los militares como una base militar permanente o transitoria. 

La cancha de futbol ha sido utilizada por los militares como helipuerto para el desembarque y embarque de carga y militares.

Las tropas que hacen presencia desde el primer trimestre del 2004,  pertenecientes al Batallón de los Arhuacos, al mando del mayor Pinzón, quienes realizan operativos conjuntamente con la Brigada Móvil 7.

El 29 de marzo de 2004 estas tropas incursionaron al centro poblado de Puerto Cachicamo, allanaron y decomisaron de forma arbitraria e ilegal la droguería de Sabas Calixto Rodríguez Chávez.

El operativo que estuvo a cargo del teniente coronel Jorge Antonio de la Rosa Caicedo, mediante oficio 135, en el expediente 2005 00093 -00 juzgado promiscuo municipal de San José del Guaviare,-

página 524, párrafo 10, fue  ratificado por la misma fiscal 38, quien afirmó  que a partir del treinta de marzo de 2004  el ejército utilizó este bien civil como alojamiento y estuvo a cargo el capitán Ricardo Rodríguez Colorado.

Esta vivienda estuvo ocupada abusivamente por los militares por  espacio de 8 meses.

Muchos bienes de la población fueron utilizados por los militares violando los derechos humanos e infringiendo el DIH. El puesto de mando, por ejemplo, estuvo ubicado en el  internado viejo.

El 5 de abril de 2004 fue detenido Sabas Calixto Rodríguez Chávez en momentos en que se dirigía a la Defensoría del Pueblo a denunciar los atropellos de los que había sido víctima por parte de las unidades militares.

Lo sindicaron del delito de rebelión y, luego de permanecer 304 días detenido, logró demostrar su inocencia y fue absuelto.

Mientras él estaba detenido, su casa, al igual que las casa vecinas,  fue  utilizada por el Ejército como base militar permanente.  

En una de esas casas fue que se produjo la explosión en la que resultó herida la niña María Fernanda Mondragón Castro.

Dicha vivienda fue  ocupada por militares, entre ellos  el teniente Villamil y los soldados a su cargo.

Los militares dejaron varios grafitis en los árboles y paredes  con los nombres de Olarte Miguel, suboficial, BCG 26, CS Medina, suboficial BCG 64, TC Verocira Jorge, comandante, BCG 64  y otros alusivos a las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc.

También dejaron restos de explosivos de guerra y municiones sin explotar,  los cuales son los que han venido explotando cuando los habitantes queman pastizales o basuras causando heridas y problemas sicológicos en niños y adultos.

A  finales del 2004 las tropas del mayor Pinzón se retiraron del centro poblado y los sitios continuaron ocupados por el mayor Figueroa, comandante de la Brigada Móvil 7.

La represa o boca toma del acueducto que suministra el agua para los habitantes de Puerto Cachicamo ha sido un sitio de alojamiento de militares a partir del 2004.

Desde febrero del 2010 fue utilizado como base militar permanente  por tropas de la Móvil 7 hasta a finales de marzo del 2012 en la que se presume que hay varios restos de explosivos de guerra dejados por los militares por lo que no se descarta nuevos accidentes en la que resulte afectada la población civil.

Según manifestó María Cleotilde Flórez, quien estaba lavando ropa  y es vecina de la casa en la que se produjo  la explosión, miro la cantidad de humo y corrió a auxiliar a la menor y la mamá que solicitaba auxilio.

Según versión de los testigos, el artefacto explosivo no dejo hueco en el piso, lo que deja entrever que no estaba enterrado y que puede ser un artefacto explosivo de esas granadas amarillitas, “del papa de los revólveres” y que son de las que más se encuentran con frecuencia esparcidas por el piso.

María Cleotilde Flórez manifiesta que fue sometida a vivir en medio de los militares por más de ocho meses y que ni para bañarse o hacer sus necesidades fisiológicas tenia tranquilidad,-

pues los militares permanecían por los solares de las casas y que posiblemente hay más artefactos explosivos que con el paso del tiempo ya están tapados con la hierba y tierra.

Según la denuncia hecha ante el Comité Regional DD.HH por LUIS Alfonso Mondragón Castro, de 14 años de edad, hermano de María Fernanda, herida por el explosivo, cuando ellos llegaron a vivir en esa casa hace más de 7 meses había una granada  botada en el patio.

Era una  granada amarillita y él la tuvo en sus manos y posteriormente la dejó botada en una esquina del patio. En otras ocasiones que han encontrado granadas de esas, las han utilizado como objeto para tirarla y  bajar mangos.

El 4 de agosto de 2012, Miguel Antonio Lamprea denunció ante el Comité Regional de DD.HH del Guayabero, que desde la llegada de las tropas del ejército a principios del 2004 los alrededores de su vivienda se han convertido en una base militar por las tropas de turno.

También denunció que en varias ocasiones le ha tocado recoger restos de artefactos sin explotar, los cuales ha lanzado a las aguas del rio Guayabero. Afirmó que la “irresponsabilidad de los militares es muy grande”.  

Según la publicación hecha por Caracol Guaviare en la que responsabilizan al Séptimo Frente de la guerrilla de las FARC de haber colocado el artefacto explosivo contra de la población civil, contradicen la versión de los testigos y los testimonios, que viven en el lugar de los hechos.

Según estos testimonios, todo apunta a que no se trató  de un minado, pues la explosión se produjo por  algunos restos de artefactos de guerra que estaban  sin explotar y  la niña María Fernanda le arrimo candela a la basura que había acabada do rastrillar.

Es de notar que estos restos de explosivos de guerra van dirigidos contra objetivos militares, pero la responsabilidad es de la Fuerza Pública que   se niegan a  respetar los derechos humanos,-

el Derecho Internacional Humanitario y ocupa los bienes civiles dejando abandonados los restos de explosivos de guerra,  convirtiendo la población civil  en objetivo militar.

En este caso, el ejército, en especial sus comandantes a través de las publicaciones por los medios radiales  quieren desviar la investigación para evadir su responsabilidad de los hechos en los que resultó herida  la niña María Fernanda Mondragón Castro.

Por la emisora de Caracol Guaviare un alto mando militar se preguntaba por qué la Asociación de Campesinos Trabajadores de la Región del rio Guayabero Astragua  y el Comité Regional por la Defensa de los  Derechos Humanos del Guayabero,  no se habían pronunciado frente al caso de la explosión en la que resultó herida la niña María Fernanda.

La directiva de la asociación campesina manifestó que estos hechos ocurrieron en momentos que los campesinos de la región del Guayabero se encontraban en San José del Guaviare conformando el Consejo Patriótico del Guaviare y el lanzamiento de las constituyentes locales por la paz “ por la segunda y definitiva independencia”.

De regreso a Puerto Cachicamo no se encontró a la madre de la menor por lo que se realizó la investigación de los hechos con el fin de aportar argumentos para el esclarecimiento de la verdad y para que estos hechos no se vuelvan a repetir.

La comunidad espera que los verdaderos responsables sean judicializados y sancionados conforme establece la constitución y la ley. 

De acuerdo a la gravedad de los hechos antes mencionados  y el inminente peligro por la cantidad de restos de explosivos que se encuentran en algunos lugares del caserío, el Comité Regional por la Defensa de los Derechos Humanos del Guayabero y algunos líderes de Ascatragua,-

afirman que aunque no saben nada de explosivos, con el fin de proteger la población civil, realizaron una campaña preventiva y pedagógica, con el objetivo de educar a los niños y adultos sobre el procedimiento en caso de encontrar explosivos y evitar su manipulación.

Fue así como se realizó una inspección visual en los sitios denominados de alto riesgo o que fueron ocupados por los militares.

El 1 de  agosto de 2012 en una casa que se encuentra a la parte de atrás  de la casa en la que fue herida la niña María Fernanda, la cual está sola desde se fueron los militares,  se encontraron dos proyectiles y una granada.

Estos artefactos explosivos se encuentran bajo custodia del Comité Regional por la Defensa de los Derechos Humanos del Guayabero en un lugar seguro mientras hay un pronunciamiento por parte de la Fiscalía, ya sea para entregar el explosivo o autoricen la destrucción del mismo.

El Comité aclara que en el momento no hace entrega del explosivo y proyectiles  porque en el área no hay autoridad competente y para llevarlo a San José hay que pasar por varios retenes de la Infantería de Marina, lo que causaría problemas judiciales.

El Comité solicitó una inspección judicial  para observar el explosivo y determinar su origen y a que grupo armado pertenece.

También sugiere que si estos explosivos son de Indumil, de uso privativo de las fuerzas militares, debe existir un registro de a que militar fue entregada y en qué fecha.

Así mismo solicitó una investigación para determinar si efectivamente el explosivo perteneció a las fuerzas militares o las FARC y cómo llego hasta el sitio donde fue encontrada, por José Samuel Rojas Mora, vicepresidente del Comité Regional y por Fermín Oviedo Espinosa, dirigente de Astragua.

“Solicitamos que se realice una investigación inmediata de los hechos antes mencionados  para el esclarecimiento de la verdad y no sean de más de la impunidad.

“Solicitamos que se envié una comisión de la Procuraduría y Defensoría a Puerto Cachicamo para que se escuchen los testimonios de los campesinos que a diario somos víctimas del conflicto armado y de igual manera seamos excluidos del mismo.

“Solicitamos que se investigue a  los militares antes mencionados como coautores para determinar el grado de responsabilidad en los hechos del 22 de julio de 2012  en los que resultó herida la niña María Fernanda Mondragón Castro”, expresaron directivos del Comité Regional de Derechos Humanos y de Astragua.


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