jueves, julio 24, 2008

Denuncian atropellos del Ejército en Tuluá, Cauca
Por Camilo Raigozo. Con información de Red de Derechos Humanos Francisco Isaías Cifuentes

El l14 de julio de 2008 en horas de la mañana, tropas del ejército arribaron a la vereda Alto del Rosario y abordaron a Víctor Quiñónez y Pedro González Rengifo, dos humildes labriegos quienes se encontraban recolectando café.

Uno de los militares en tono intimidatorio les exigió a los campesinos abandonar inmediatamente sus labores para que atendieran sus requerimientos.

Los uniformados retuvieron de manera arbitraria a Quiñónez y a González, a quienes señalaron de ser milicianos de las FARC, exigiéndoles que confesaran su pertenencia al grupo insurgente.

Ante la negativa de los campesinos los militares procedieron a maltratarlos y con los mismos machetes de los jornaleros los golpearon brutalmente ocasionándoles graves laceraciones en la espalda y la pérdida de la primera falange del pulgar derecho de González.

El 21 de julio pasado, en la vereda Teatino, del corregimiento de Toche. municipio de Palmira, Valle, tropas del Batallón de Ingenieros 3, llegaron hasta donde se encontraba Hoover Jiménez, de 43 años, Antonio María Álvarez, de 42 años y el niño Hoover Mauricio Jiménez de 12 años.

En tono intimidatorio los militares acusaron a las tres personas de guerrilleros y procedieron a detenerlos de forma ilegal.

Posteriormente los miembros del ejército condujeron usando métodos violentos a los detenidos haciéndolos caminar durante toda la noche por senderos y carretera desde la finca San Justo, vereda Teatino, hasta la cabecera del corregimiento de Santa Luisa, municipio de El Cerrito, Valle.

Según las denuncias de los tres campesinos, durante el recorrido fueron maltratados y golpeados por los uniformados. Luego los hicieron caminar desde la vereda Santa Luisa hasta la vereda Aují, municipio de El Cerrito.

Allí los montaron en un camión del ejército y los llevaron hasta las instalaciones del Batallón de Ingenieros 3 en Palmira.

En las instalaciones militares fueron sometidos a intensos interrogatorios. Un coronel les dijo: “guerrilleros hijueputas.”

Finalmente cerca de las tres de la tarde del 22 de julio los tres campesinos fueron puestos en libertad, no sin antes hacer comparecer a Antonio María Álvarez hasta la Fiscalía donde quedó libre.


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