miércoles, abril 27, 2016

Lanzamiento IALA 
María Cano. Foto: 
Camilo Raigozo.
Nació oficialmente el IALA María Cano
Por: Camilo Raigozo. Fensuagro

Con el lanzamiento oficial el pasado 25 de abril nació para el mundo el Instituto Agroecológico Latinoamericano María Cano, IALAMC, que beneficiará al campo colombiano, principalmente a los jóvenes campesinos que quieran especializarse en tecnología agroecológica.

Lanzamieno
IALA María Cano.
Mesa directiva. Interviene
Víctor Flóres. Facultad
de Agronomía UNAL.
Foto Camilo Raigozo.
La gestación del instituto se dio gracias a los esfuerzos de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas – La Vía Campesina, CLOC-LVC y a otras instituciones solidarias nacionales e internacionales.

Lanzamiento IALA
María Cano. Interviene
Eberto Díaz.
Foto Camilo Raigozo.
El evento se realizó en el auditorio de la facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Nacional en Bogotá con la participación de CLOC-LVC, profesores , estudiantes, egresados, dirigentes campesinos, directivos de las universidades de Cundinamarca y Nacional de Colombia, un representante de la FAO y Fensuagro.

Lanzmiento IALA
María Cano. Interviene
Nury Martínez. Foto:
Camilo Raigozo.
La agroecología es un nuevo modelo de producción agropecuaria basado en la supresión del uso de agroquímicos, venenos y demás tóxicos que se vienen empleando hasta hoy, los cuales son nocivos para la salud humana, las aguas, los ecosistemas, la fauna, la flora y las tierras en general, así como aceleran el calentamiento del planeta.

Lanzamiento IALA
María Cano. Vista
parcial de la asistencia.
Foto Camilo Raigozo.
Además el IALAMC tiene como objetivo formar hombres y mujeres del campo con pensamiento crítico, con los conocimientos necesarios para trabajar por la soberanía alimentaria, la protección del medio ambiente, la solidaridad, la igualdad, el internacionalismo y el respeto por la naturaleza, entre otros valores.

Lanzamiento IALA
María Cano. Faus
to Torrez de Nica
ragua. Foto:
Camilo Raigozo.
Con este alumbramiento el proyecto IALA Maria Cano arrancó definitivamente y a partir de la segunda quincena de julio próximo se iniciarán las clases con los primeros 50 estudiantes. Funcionará de manera simultánea con el Centro Nacional de Capacitación y Formación Campesina Raúl Valbuena, en las instalaciones de Fensuagro ubicadas en la zona rural del municipio de Viotá, Cundinamarca.

Cabe resaltar que gracias al trabajo de CLOC-LVC, de la cual forma parte Fensuagro, la agroecología se viene implementando con éxito en 65 países alrededor del mundo.

Lanzamiento IALA
Maía Cano. Vista
parcial de la asisten
cia. Foto: Camilo
Raigozo.
El IALAMC se suma al Paulo Freire en Venezuela, al Guaraní en Paraguay, al ELAA y el Amazónico en Brasil, al IALA Mujeres Chile, a la Escuela Campesina Francisco Morazán de Nicaragua, a la Asociación Nacional de pequeños Agricultores de Cuba, a la Escuela Nacional de Agroecología de Ecuador y a la Universidad Campesina, Unicam, en Argentina.

Centro de Capacitació
Campesina Raúl Val
buena, Viotá, Cundi
namarca. Foto: Camilo
Raigozo.
Previo al lanzamiento y dentro del mismo marco, se llevó a cabo con éxito el Semanario de Agroecología, Cambio Climático y Movimientos Sociales, en la Escuela Campesina Raúl Valbuena, en la sede de Fensuagro en Viotá, Cundinamarca, los días 23 y 24 de abril.

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martes, abril 26, 2016

De izq. a der, Olga Domene,
de Venezuela; Adilen Roque
de Cuba; Viviana Cotrileo, de
Clile; Eduardo Benítez, de Pa
raguay; Peter Resset, de EU.,
 Margarita Gómez, de Argentina
y Fausto Torrez, de Nicaragua.
Foto: Camilo Raigozo.
Lanzamiento del IALA María Cano
Seminario de Agroecología, Cambio Climático y Movimiento Campesino
Por: Camilo Raigozo. Fensuagro

Dentro del mismo contexto y previo al lanzamiento oficial del Instituto Agroecológico Latinoamericano María Cano, ALAMC, el cual se realizó el pasado 25 de abril en el auditorio de la facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Nacional en Bogotá, se llevó a cabo el seminario Agroecología, Cambio Climático y Movimiento Campesino.

Este tuvo lugar en las instalaciones del Centro de Formación Campesina Raúl Valbuena de Fensuagro, en Viotá, Cundinamarca, durante el 23 y 24 de abril y participaron 31 personas, siete de ellos ponentes internacionales de Argentina, Estados Unidos, Chile, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Paraguay.

Fausto Torrez de Nicaragua.
Foto, Camilo Raigozo.
Fausto Torrez de la Asociación de Trabajadores del Campo de Nicaragua y representante de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC, fue el primero en hacer su exposición, la cual trató sobre la historia y desarrollo de la CLOC a nivel mundial.

Les contó a los asistentes las metodologías y las experiencias particulares que se han dado en algunos de los 65 países donde CLOC Vía Campesina hacen presencia y se desarrollan institutos o universidades agroecológicas. Igualmente expuso sobre las experiencias de los institutos y universidades que han implementado la agroecología como materia de enseñanza en Nicaragua.

Viviana Cotrileo de Chile.
Foto Camilo Raigozo.
El segundo turno fue para Viviana Cotrileo de Chile, quien les enseñó a los asistentes las experiencias vividas por el Instituto de Agroecología de las Mujeres del Campo en Chile, IALA Chile, liderado por la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Chile, Anamuri.

El IALA Chile promueve la recuperación y el fortalecimiento del tejido social campesino e indígena, principalmente desde la perspectiva de las mujeres, para construir la soberanía alimentaria y garantizar los derechos de estas comunidades.

Peter Rosset, EU.
Foto Camilo Raigozo.
Le siguió en el turno el estadounidense, Peter Rosset, representante de CLOC y Vía Campesina, quién habló sobre los temas de las relaciones en los diferentes países entre las instituciones estatales y los movimientos sociales y la actual coyuntura internacional en materia de la agroecología.

Rosset abordó experiencias de las organizaciones campesinas en algunos países de América, Africa y Asia, como Cuba, Brasil, Venezuela, India, Mali, Zimbabue y otros. De igual manera explicó la diferencia que existe entre la agroecología campesina y los agronegocios propios del capitalismo, que tienen al planeta al borde de la catástrofe y a las especies, incluida la humana, en peligro de desaparecer.

Eduardo Benítez,  de Para
guay. Foto Camilo Raigozo. 
Por su parte Eduardo Benítez del IALA Guaraní de Paraguay resaltó las luchas organizativas que vienen dando los campesinos, principalmente de los jóvenes, enfrentados al acaparamiento de tierras por parte de latifundistas y empresas extranjeras. Dijo que en su país se está avanzando en la consolidación de la producción agroecológica familiar para el autoconsumo y el sostenimiento.

Margarita Gómez, de Argenti
na. Foto Camilo Raigozo.
Margarita Gómez de Argentina contó, entre muchas cosas, que en su país hay varias escuelas agroecológicas de proyección nacional, con más de 150 jóvenes egresados. “En el gobierno de Cristina tuvimos un gran avance en convenios de cooperación y alianzas con universidades, así como articulación con otras organizaciones sociales”, dijo. Agregó que con el gobierno de Macri la situación ha sido diferente, pero que la lucha de los jóvenes y los campesinos seguirá adelante.

Dana Avila y Fabián Pachón.
Foto Camilo Raigozo.
Dana Avila y Fabián Pachón, egresado del IALA Paulo Freire de Venezuela, inaugurado por el expresidente Hugo Chávez, socializaron la experiencia de esta institución en la hermana república, donde se implemento la filosofía de Paulo Freire y de Simón Rodríguez, profesor del libertador Simón Bolívar.

Olga Domene, de Vene
zuela. Foto Camilo Raigozo.
Olga Domene de la Universidad Bolivariana de Venezuela compartió con la audiencia los temas sobre la construcción de la agroecología desde la academia. Dijo que aunque el proceso en su país era muy joven y había dificultades de retroceso, no se le podía calificar de fracaso. “Estamos aprendiendo de los errores y seguimos avanzando”, expresó Domene, entre muchos aspectos.

Adilen Roque de Cuba.
Foto Camilo Raigozo.
Finalmente el turno fue para Adilen Roque de la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores de Cuba, quién compartió las experiencias de los campesinos de Cuba en la implementación de la agroecología.

Roque pormenorizó la metodología implementada en la isla para materializar el nuevo modelo de producción agropecuaria y los excelentes resultados que ha arrojado para el pueblo cubano. Destacó la estrategia “de campesino a campesino y de comunidad a comunidad”, para el desarrollo seguro de la agroecología.

Eberto Díaz.
Foto Camilo Ragozo
Para cerrar el seminario Nury Martínez y el presidente de Fensuagro Eberto Díaz agradecieron a los asistentes, especialmente a los delegados internacionales, por haber venido a compartir solidariamente sus experiencias y conocimientos.

"Es que no se trata de formar solamente técnicos. De lo que se trata es de formar mujeres y hombres nuevos, con la vocación y la capacidad de cambiar el mundo para beneficio de todos los seres humanos", dijo entre otras cosas Díaz. Agregó que " De campesino a campesino debe ser una estrategia metodológica para construir la paz".

Los asistentes al seminario
salieron a conocer la finca.
Foro Camilo Raigozo.
Al final de las dos jornadas el grupo salió a conocer las 16 hectáreas de tierra que los futuros estudiantes del IALA María Cano utilizarán para el aprendizaje, la experimentación y la puesta en práctica de los saberes adquiridos.

El Ejército hostigó a asistentes
a seminario de Fensuagro.
Foto Camilo Raigozo.
IALA María Cano
El Ejército hostigó a delegación internacional que asistía a un seminario de Fensuagro
Por: Camilo Raigozo. Fensuagro

El pasado 22 de abril a las 10 y media de la noche, en inmediaciones de la vereda Puerto Brasil, municipio de Viotá, Cundinamarca, la buseta en la que se transportaban 16 personas, siete de ellas provenientes de Nicaragua, Cuba, Chile, Paraguay, Venezuela, Argentina y Estados Unidos, fue interceptada por militares.

Las personas se dirigían a participar en el seminario Agroecología, Cambio Climático y Movimiento Campesino, el cual se llevaría a cabo el 23 y 24 de abril en las instalaciones del Centro de Formación Campesina Raúl Valbuena ubicado en la vereda mencionada.

Dana Avila es empadronada
por el Ejército. Foto: Camilo
Raigozo.
Los uniformados obligaron a la detención del vehículo y procedieron a intimidar y empadronar de manera ilegal a Dana Avila, responsable de conducir al grupo de personas hasta el sitio donde al día siguiente empezaba el seminario.

Los militares adujeron que estaba prohibido el tránsito de vehículos a esa hora de la noche debido al toque de queda decretado por las autoridades locales debido a la inseguridad de la zona.

Sin embargo Alexandra Barbosa, funcionaria de Fensuagro y una de las organizadoras del seminario, aseguró que ella había avisado con antelación a las autoridades militares y civiles sobre el evento. Además aclaró que el toque de queda era solo para el tránsito de motocicletas.

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domingo, abril 17, 2016

Abogado español Enri
que Santiago, asesor 

jurídico de las FARC.
Diálogos de paz
“Si no se reconoce que existe el paramilitarismo en Colombia es difícil firmar la paz”
Por: Silvia Arjona Martín. Diagonal.com

El asesor jurídico de la Delegación de las FARC-EP en los Diálogos de Paz de Colombia y abogado español, Enrique Santiago, asegura que todavía faltan matices cruciales para la paz definitiva en Colombia aunque cree que, si la firma llega en el primer semestre de 2016, lo convertiría en el segundo proceso de paz más rápido del mundo.

Enhebra, hilvana, borda, corta, cose, dibuja. El tapiz ya casi está pero aún quedan flecos pendientes.

Como si de una obra textil delicada y frágil se tratase, quienes trabajan en los Diálogos de Paz de Colombia en La Habana parecen artesanos y artesanas que avanzan con minuciosidad y cautela.

Y no es para menos cuando la Paz está en juego tras más de 50 años de conflicto social y armado ocasionando millones de víctimas de desplazamiento forzado, asesinatos, desapariciones forzosas, violencia sexual y afectaciones psicológicas, entre otras consecuencias.

El pasado 23 de marzo no se pudo firmar el Acuerdo Final entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) por eso mismo, a pesar de haber previsto la fecha durante meses.

Trabajar en consenso a lo macro teniendo en cuenta el contexto social y político de Colombia y los intereses de cada parte hacen muy complejo tejer unas conversaciones donde hasta la decisión de poner o no una coma en cualquiera de los acuerdos puede ser crucial.

Diagonal entrevista al asesor jurídico de las FARC en La Habana, Enrique Santiago, en un hueco de su apretada agenda por Bogotá, e indaga en los detalles de lo que falta por acordarse entre las partes.

Su optimismo y convicción de que la firma final es definitiva y pronta, no desdibuja lo delicado del proceso y de que ponerse una fecha puede enturbiar este momento histórico que otorgue de una vez al pueblo colombiano la paz con justicia social que se merece.

¿Qué particularidades tiene este proceso de paz con respecto a otros que se han realizado en el mundo?

De momento es el segundo más rápido. Los procesos de paz son bastante complejos y lo que no puedes es considerar la variable tiempo para alcanzar la paz. Es absolutamente absurdo y más en un conflicto de 52 años como es éste.

El proceso de El Salvador duró como nueve años, el de Guatemala como 12, el de Irlanda del Norte como 14, el de Angola 15… Estamos hablando de unos plazos que no son en absoluto excesivos, de hecho éste podría ser el segundo proceso que se ha cerrado en menos tiempo si se firma en el primer semestre de 2016 tras el de Nepal, que duró tres años y poquito.

Pero sin duda alguna, la diferencia sustancial y particular es haber situado a las víctimas en el centro de las conversaciones. Todo lo relativo a derechos humanos y víctimas es muchísimo más detallado que en cualquier otro proceso de paz.

Habitualmente, en los procesos de paz los asuntos de justicia, de víctimas, de derechos humanos son asuntos muy delicados que, como implica responsabilidades de las partes, causan fricciones y se suelen solventar como declaraciones de intenciones y compromisos de futuro una vez suscrita la paz.

De los dos últimos procesos de paz que se han cerrado con acuerdo, el Acuerdo de Argel, alcanzado en Malí para acabar con una rebelión secesionista de la región Azawad, se aprobó un acuerdo muy detallado en temas militares, administrativo, de autonomía.

Es un acuerdo de más de cien páginas, aproximadamente, y de justicia, derechos humanos y víctima hay solo una. Además, habla de que una vez se consolide la paz se estudiará un mecanismo, como una comisión de la verdad, y se analizará qué hacer con los crímenes internacionales que se han cometido.

El Acuerdo Bangsamoro, de Mindanao (Filipinas), el penúltimo proceso de paz que se cerró en el año 2014, es un acuerdo muy detallado sobre cuestiones marítimas diferenciadas, de autonomía administrativa, incluso un poder judicial diferenciado; pero de víctimas, derechos humanos, causación de victimizaciones del conflicto armado hay exactamente 12 líneas en el acuerdo. Y en la misma tónica, cuando se consolide la paz se verá qué mecanismos se ponen en marcha para acabar con la impunidad.

En Colombia, todo lo que se ha alcanzado en materia de justicia o el compromiso previo de poner a las víctimas en el centro del acuerdo y de que el proceso de paz no fuera un cúmulo de impunidades, no ha respondido a una exigencia real de la Corte Penal Internacional, sí del Derecho Internacional y de la voluntad de las partes exclusivamente.

Y eso es porque, afortunadamente en Colombia, hay una sociedad civil desarrollada y estructurada y en concreto hay una red muy importante de organizaciones de derechos humanos y de víctimas. Colombia es el segundo país de América Latina, después de Argentina, con esa estructura de la sociedad civil en defensa de los derechos humanos tan consolidada. Yo creo que ésas son las características fundamentales de este proceso.

¿Qué flecos faltan en el Acuerdo de Paz para que no se firmase el pasado 23 de marzo como se propuso?

Ahora mismo se están discutiendo dos puntos de la agenda: el tres, "Fin del conflicto"; y el seis, "Implementación, Refrendación y Verificación". 

Falta además un aspecto importante del punto 5, que es el de Víctimas, dado que cuando se cerró no se alcanzó acuerdo y ambas partes se comprometieron a abordarlo en el punto tercero para facilitar que en diciembre se presentara el Acuerdo de Víctimas a la sociedad colombiana y al mundo.

Lo que falta no es menor, es todo lo relativo a las Garantías de No Repetición, algo muy importante dentro de esa visión de poner a las víctimas en el centro del acuerdo, lo que se ha llamado el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición. 

En ningún proceso de paz se había abordado con detalle ni se había creado un Sistema Integral y es un asunto muy estratégico para las partes porque de eso depende la consolidación de la paz y la finalización de la victimización.

¿Qué deben abordar esas garantías de no repetición en particular, siendo estas conversaciones ya una propia garantía en sí misma?

Pues el cambio de la doctrina militar y de seguridad, que el papel de las Fuerzas Militares se limite a lo que establece la Constitución colombiana que es salvaguardar las fronteras y la soberanía nacional, y no asuntos de orden público interno porque, incluso, constitucionalmente no pueden hacerlo si no hay una declaración de Estado de sitio.

El paso de la policía a un ministerio civil porque no hay ningún país del mundo donde la policía dependa del Ministerio de Defensa y no del Ministerio del Interior. 

Todo el problema relativo a la depuración de la fuerza pública, personas responsables tanto de violaciones de derechos humanos como de colaboraciones con el paramilitarismo, o incluso con organizaciones corruptas. Todo el problema de la ley de ascenso de las Fuerzas Militares, el acceso a los archivos, a la información… Todo esto no son cuestiones menores.

Todo ello se está discutiendo junto con dos puntos muy críticos del punto 3 (Fin del Conflicto) que hacen referencia al combate y al desmantelamiento efectivo del paramilitarismo.

El 3.7 se denomina Esclarecimiento del Fenómeno del Paramilitarismo; y el 3.4 es el combate a las organizaciones que han atentado o agredido a defensores de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil, es decir, el paramilitarismo.

Pero este asunto es muy delicado porque el Gobierno, desde que empezaron las conversaciones y a fecha de hoy, siguen manteniendo que el paramilitarismo no existe, que lo que hay son bandas criminales (Bacrim).

Eso hizo que la discusión del punto de víctimas fuera muy complicada incluso porque no había acuerdo a la hora de denominar esa realidad. En el Acuerdo de Justicia se consigue introducir la creación de una Unidad Especial de Investigación y Acusación del Paramilitarismo, que debería funcionar como una fiscalía especializada, como un organismo que combata el paramilitarismo directamente desde el punto de vista judicial y de seguridad.

Y en La Habana, la Comisión de Garantías de Seguridad está discutiendo las políticas de desmantelamiento del paramilitarismo y las políticas de protección, no solamente a los guerrilleros una vez hayan hecho la dejación de armas y se hayan incorporado a la vida civil, sino también a las organizaciones sociales, de derechos humanos, a las fuerzas políticas, etc.

Si el Gobierno no reconoce el paramilitarismo, ¿cómo está avanzando este punto para combatirlo?

Eso es algo que al Gobierno le está costando mucho, de hecho, se han intercambiado ya 29 borradores, lo que llama la atención porque son demasiados. El Gobierno es siempre muy reacio, encuentra una excusa para no concretar los contenidos de ese acuerdo. Y evidentemente, todo lo que va quedando por acordar está muy interrelacionado.

No es posible cerrar el punto clave, formal, de terminación del conflicto, que es el cese bilateral y definitivo más la dejación de armas y la reincorporación a la vida civil, si no se cierra lo de garantías de seguridad. Pero es muy complicado cerrar lo de garantías de seguridad si no se ha cerrado lo de garantía de no repetición. Está todo íntimamente ligado.

¿En cuanto a las cuestiones técnicas del acuerdo, qué queda por trabajar?

De nivel técnico quedan muchas cuestiones. Por ejemplo, concretar los mecanismos para elegir a los comisionados de la verdad, a los jueces de la jurisdicción, a los fiscales de la jurisdicción… Queda pendiente también de cerrar un acuerdo sobre la conformación de la unidad de búsqueda de personas desaparecidas. Hay que aclarar el acuerdo sobre quién va a dirigir eso, qué personas se van a integrar.

Está pendiente también cerrar un acuerdo que, desde mi punto de vista, el Gobierno está dilatando demasiado, como es la salida de los menores que hay en los campamentos de la insurgencia.
En febrero del año pasado las FARC se comprometieron a desvincular a todos los menores de 15 años que hubiera en los campamentos y, posteriormente, se comprometieron a cesar el reclutamiento de menores de 18 años facilitando también la desvinculación.

El problema es que el Gobierno está dificultando mucho llegar a un acuerdo porque, bajo mi punto de vista, está intentando generar una situación ante la opinión pública para que las FARC aparezcan como violadores de los derechos humanos de forma permanente y habitual.

El gran punto que queda por concretarse es todo lo relacionado al Cese al Fuego Bilateral y Definitivo, Dejación de Armas y Reincorporación a la Vida Civil. Los dos primeros se trabajaron en una comisión técnica compuesta por generales, comandantes y guerrilleros. Cuando llevaban ocho meses de trabajo, presentaron una propuesta a la mesa y sorprendentemente el Gobierno la rechazó.

Si bien es cierto la excusa metodológica de que los acuerdos no se alcanzan en las comisiones sino que se deben alcanzar en la mesa, también es cierto que lo lógico, hablando de metodologías, es que si hay una comisión de trabajo que lleva funcionando ocho meses las partes vayan revisando los avances que se van haciendo a los puntos parciales, por lo menos la delegación de las FARC así lo ha ido haciendo.

Porque la Comisión no llega a unas conclusiones de la noche a la mañana, es un trabajo muy minucioso, muy delicado, de encaje de muchas cosas, y es sorprendente que el Gobierno haya esperado a que concluyera el trabajo de la Comisión para rechazarlo, sobre todo cuando el Gobierno tenía mucho interés en haber alcanzado el Acuerdo Final en marzo.

¿Y qué lectura tiene ante esto?

Aquí se ha repetido el escenario que ya ocurrió en septiembre, cuando se firmó el Acuerdo de Justicia derivado de la Comisión Jurídica, que incluso después de firmarlo por el presidente Santos y el comandante de las FARC Timochenko (Timoleón Jiménez), el Gobierno se desdice y obliga a su renegociación, por lo que no se firma definitivamente hasta diciembre.

La impresión es que el Gobierno no acepta ningún acuerdo que no haya sido construido en la Mesa de Conversaciones, sino que haya sido construido por personas que intervienen en comisiones de trabajo de la Mesa de Conversaciones.

¿Cómo se está trabajando la implementación para el cumplimiento de los acuerdos una vez se realice la firma final?

La implementación es otro asunto polémico, porque viene existiendo unilateralidad por parte del Gobierno. El itinerario de implementación jurídica de los acuerdos diseñado unilateralmente por el Gobierno carece de lógica porque no contempla la incorporación expresa al ordenamiento jurídico de Acuerdo Final, con lo cual es muy difícil implementarlo.

El diseño que ha aprobado unilateralmente el Gobierno es un plebiscito que no tiene ningún efecto jurídico, porque el resultado favorable del plebiscito no implica que el acuerdo de paz entre a formar parte del ordenamiento jurídico. Asimismo, la forma elegida de las tres posibles vías que hay en la Constitución colombiana (el referéndum, la consulta y el plebiscito) probablemente sea la menos adecuada.

Y es que el plebiscito legalmente es la votación ciudadana para la aprobación o rechazo para una decisión presidencial que no requiere desarrollo legislativo, y un Acuerdo de Paz no es una decisión presidencial, es fruto de un trabajo en una mesa de conversaciones. Además de que un Acuerdo de Paz lo que sí requiere es mucho desarrollo legislativo.

La segunda fase del diseño de implementación que ha aprobado el Gobierno es la creación de una Comisión Legislativa, "el Congresito", que estaría encargado de expedir leyes de desarrollo del Acuerdo;-

de ese mismo acuerdo que en el diseño legislativo del Gobierno en ningún momento se ha incorporado al ordenamiento jurídico, con lo cual, como esa Comisión queda habilitada para trabajar una vez acabado el proceso y no haya mesa de conversaciones, al final eso significa que el Gobierno –éste y los que vengan después– puede interpretar como ellos consideren los contenidos del Acuerdo de Paz a la hora de expedir leyes de desarrollo sin ningún tipo de control, lo cual puede provocar desvirtuar los acuerdos.

Y el tercer mecanismo que considera es la delegación de facultades extraordinarias al Presidente y a determinadas instituciones del Estado para que también puedan hacer el desarrollo legislativo.

Frente a esto, ¿qué propone la delegación de las FARC?

La delegación de las FARC propone incorporar el acuerdo al ordenamiento jurídico y ello puede hacerse por dos vías, ya que son técnicas que no son sencillas, mecanismos jurídicos que no siempre se han utilizado en procesos de paz anteriores pero que dan máxima garantía de seguridad jurídica.

Una primera fase es la incorporación al ordenamiento jurídico interno con un acto del legislativo colombiano. La propuesta es que el Acuerdo Final se firme como un Acuerdo Especial, figura jurídica contemplada en la Convención de Ginebra.

Esto tiene un efecto jurídico e inmediato que provoca la incorporación de todos los contenidos del Acuerdo al ordenamiento jurídico interno y la incorporación al bloque de constitucionalidad de aquellos contenidos que tienen que ver con los derechos fundamentales.

También es posible la incorporación al ordenamiento jurídico del Acuerdo Final, firmado como Acuerdo Especial, a través de un Acto legislativo, que es la vía de reforma constitucional que existe en Colombia.

Cualquiera de las anteriores técnicas legislativas deben llevarse a la práctica con una tramitación similar a la prevista en la Constitución colombiana para los tratados internacionales, lo cual tiene varia ventajas.

La primera, la esencial, es que en la discusión parlamentaria de un Tratado Internacional no se pueden introducir enmiendas. O se aprueba o se rechaza el tratado, o se asume íntegramente o no se asume.

Lo que no se puede es alterar un tratado que está firmado por un montón de Estados. Porque sería inaceptable que un Acuerdo de Paz se varíe durante una discusión parlamentaria, porque entonces el resultado final no sería el acordado en la Mesa de Conversaciones.

Además, debe existir un segundo mecanismo para mayor seguridad jurídica, que es la transformación del acuerdo en una norma de derecho internacional una vez incorporado al ordenamiento jurídico interno. Esto evitaría que un posterior gobierno colombiano pretendiera modificar el Acuerdo de Paz.

La propuesta es efectuar una Declaración Unilateral del Estado, que es una forma de declaración del Derecho Internacional por el cual el Estado formula voluntariamente una declaración de compromiso ante la Comunidad Internacional o ante otro Estado o ante un organismo como Naciones Unidas.

Lo que se propone es que esa declaración unilateral vaya acompañada de una solicitud al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que se incorpore el Acuerdo Final a una resolución del Consejo de Seguridad.

¿Y qué pasa con la refrendación, el punto que tanta polémica está causando entre las partes por buscar el mecanismo apropiado para que el pueblo colombiano participe en la implementación de los acuerdos?

Ahí hay una discusión interesante porque también el Gobierno ha decidido unilateralmente que se realice un plebiscito pero hay muchos mecanismos de refrendación, desde una constituyente hasta una consulta, hasta la aprobación del acuerdo por los representantes de la soberanía nacional, las cámaras.

Otra cosa es qué materias son susceptibles de refrendación y cuáles no. Por ejemplo, el Derecho a la Vida no es susceptible de refrendación, los derechos fundamentales como la dignidad de la persona tampoco, es decir, no se puede someter la vigencia de un derecho humano a la voluntad popular, son normas de derecho imperativo del sistema jurídico internacional.

Entonces, ¿la paz no es necesaria someterla a refrendo?

La paz es un valor supremo, sin la paz no se puede garantizar ningún derecho humano, con lo cual dentro de la categoría de derechos fundamentales no susceptibles de someterse a refrendación, sin duda alguna, el que está en la cúspide es el derecho a la paz.

Pero, ¿cuál es el efecto? Sometamos la paz a una consulta, ¿y qué ocurre si el resultado es negativo? ¿Acaso el mecanimo de verificación internacional va a devolver las armas a las FARC para que se vuelven a la montaña a estar otros 20 años en guerra? Evidentemente no, es una situación absurda.

Lo que ha ocurrido en otros procesos cuyos acuerdos se han sometido a refrendación y se ha rechazado el Acuerdo de Paz, como por ejemplo Guatemala, el resultado evidentemente no ha sido volver a la guerra. Con lo cual, desde mi punto de vista, la refrendación de la paz no es equivalente al voto ciudadano sí o no del Acuerdo de la Paz.

¿La realización de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que plantea las FARC y quiere gran parte de la sociedad colombiana una vez se firme la paz, es una condición o una consecuencia de los acuerdos?

No es ni una condición ni un mecanismo de implementación. Creo que ha habido cierta confusión ante esto o no se ha explicado bien. Las FARC no piden que la implementación de los acuerdos se haga a través de una Constituyente, lo que pide es que la implementación se haga de la forma más rápida, eficaz y que dé más seguridad jurídica, y eso no es una Constituyente.

Una Constituyente puede ser limitada, que fue la técnica utilizada en Sudáfrica para acabar con el apartheid y el conflicto. Una Constituyente puede tener como resultado que cuestiones acordadas en unas conversaciones sean después derogadas o no sean incorporadas a la Constitución. Por eso haya que limitarla y abordarla previo acuerdo de unos contenidos pétreos, no modificables.

La propuesta de las FARC en una Constituyente responde a la necesidad de conformar un amplio acuerdo nacional para que el nuevo país que surgirá después de la firma de la paz y cese del conflicto, y ojalá que se llegue a un acuerdo con el ELN, sea resultado del proceso de paz.

Los acuerdos alcanzados implican multitud de reformas institucionales y cierran además un periodo histórico en Colombia, que hace necesaria una nueva institucionalidad, un nuevo país, y ese nuevo contrato social solamente se puede reflejar con una Constituyente; que deje atrás para siempre problemas estructurales que ha tenido la sociedad colombiana que han hecho de la violencia una formación de hacer política. Esa es la función de la Constituyente, modificar toda la institucionalidad que ha permitido que la violencia sea una forma de hacer política.

¿Qué lecturas y propuestas plantea las FARC para acabar con el paramilitarismo?

Las FARC comenzó el proceso de negociaciones diciendo que no iba a haber dejación de armas hasta que no desapareciera el paramilitarismo. Pero lo cierto es que aun en el supuesto de que el Estado estuviera dispuesto a combatir el paramilitarismo, se trata de una realidad tan estructural en Colombia que no se va a desmantelar ni en un mes, ni en un año ni en dos, eso es evidente.

Las FARC lo que pide es que se acuerden políticas serias y reformas estructurales eficaces para que acabe el paramilitarismo, es decir, que se acredite el compromiso y la voluntad del Estado de terminar con esto.

Las reivindicaciones de las FARC son, primero, la puesta en marcha de lo que ya está acordado, la Unidad de Investigación de Desmantelamiento del Paramilitarismo, el punto 74 del Acuerdo de Justicia. ¿Y eso qué significa? Pues un acuerdo sobre las competencias y formas de funcionamiento: quién va a dirigirla, con qué recursos se va a contar, cómo se va a elegir a las personas que la integran, qué garantías se van a dar de inamovilidad de sus responsables, dónde se va a ubicar funcionalmente, va a depender de la fiscalía o no, en qué jurisdicciones va a actuar, qué competencias de tipo policía judicial, va a tener, etc.

Las FARC han hecho la propuesta después de consultar a multitud de operadores jurídicos que han venido trabajando en el desmantelamiento del paramilitarismo y que han coincidido en las evidentes deficiencias de la institucionalidad colombiana para combatir el paramilitarismo.

Otra cuestión importante para las FARC es la creación de una Comisión Nacional de Garantías conformada por el Estado pero también por las organizaciones de Derechos Humanos y víctimas y por expertos que hagan un seguimiento estricto de las políticas contra el paramilitarismo. 

No van a dirigir las políticas anti paramilitarismo, eso lo tiene que hacer las administraciones públicas a las cuales les corresponde (poder judicial, policía, ejército…), pero lo que se pretende es una Comisión que haga un seguimiento permanente al respecto, proponga actuaciones y que pueda hacer públicas las valoraciones y deficiencias que vean en la lucha contra el paramilitarismo.

Se propone también la puesta en marcha de una serie de planes piloto en los lugares donde existe el paramilitarismo más agresivo. También, mecanismos de seguridad que protejan en el terreno a los guerrilleros reincorporados a la vida civil, a la sociedad civil y a las organizaciones de derechos humanos, sobre todo en aquellas regiones donde haya una dejación de armas de las FARC, ya que esas regiones van a ser un objetivo para los paramilitares.

Por último, se propone una reforma del funcionamiento de los Cuerpos de Seguridad, incluida la creación de nuevos mecanismos policiales de combate al paramilitarismo en las zonas rurales, donde tienen la presencia uniformada y armada.

Precisamente en las zonas rurales de Colombia existen incertidumbres y dudas de que este acuerdo pueda otorgarles la paz debido, en parte, a que los grupos paramilitares continúan violando sus derechos y la violencia se ha incrementado en algunas regiones.

Pues no me extraña porque lo que es palpable es la falta de voluntad del Estado para combatir el paramilitarismo. Eso se ha visto claramente con el paro armado que ha habido ahora en el Chocó donde no se ha visto al ejército ni a la policía. 

Se ve también en general con los resultados de la jurisdicción de Justicia y Paz: en 10 años de actuación son únicamente 35 sentencias las emitidas, 140 personas condenadas y 2.000 personas que han cumplido el máximo de ocho años de cárcel previsto en la ley sin haber sido nunca condenadas en juicio, por lo que serán excarceladas, a pesar de haber habido 30.000 paramilitares desmovilizados. 

No se sabe dónde han ido a parar más de 20.000 paramilitares supuestamente desmovilizados que no están controlados por el sistema de la ley 975, la ley de desmovilización de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia).

Lo que no me extraña es que la gente sea escéptica, eso es normal. Y el escepticismo sólo desaparecerá si somos capaces de poner en marcha políticas que realmente acaben con el paramilitarismo. Ese escepticismo no acabará hasta que no se vean resultados.

La misma apreciación que tiene la sociedad colombiana sobre la dejación en materias de persecución del paramilitarismo, es lo que se aprecia en muchos momentos en la mesa al abordar estos debates: una dejación del Gobierno de su obligación de cerrar los acuerdos sobre desmantelamiento del paramilitarismo.

¿Cómo se plantea las garantías de seguridad, entonces, si está siendo tan difícil trabajar el tema del fin del paramilitarismo?

Sobre el punto de garantías de seguridad se han intercambiado 29 borradores, lo cual es desproporcionado.

Esta dilación es un factor que puede enturbiar la firma del Acuerdo final, más incluso que el debate sobre los lugares de ubicación de los guerrilleros para la dejación de armas.

Para las FARC firmar el Acuerdo de Paz sin que esté cerrado un acuerdo para el desmantelamiento del paramilitarismo es como ponerle el pecho a una inevitable muerte. Importantes sectores de la sociedad colombiana no entenderían que no se cerrara un acuerdo eficaz, claro y ambicioso para acabar con el paramilitarismo, por lo que si las FARC no son muy exigentes en esto pueden tener un problema serio de credibilidad social.

¿De qué manera será la dejación de armas?

La dejación de armas va a ser bilateral. Las FARC lo hará a través de un mecanismo de verificación de dejación de armas con un mecanismo internacional, y a su vez, el Gobierno hará el seguimiento y conocerá el proceso a través de ese mecanismo internacional.

Lo que se sabe es que la dejación de armas será en fases, no están definidas cuántas fases pero no tienen por qué ser muchas. La dejación de armas se iniciara no más tarde de 60 días desde la firma del Acuerdo Final. 

Las FARC han manifestado en el último ciclo de la mesa de conversaciones que no tienen por qué trascurrir 60 días para empezar ese proceso, pueden ser menos. Su voluntad es iniciar la dejación de armas tan pronto se firme el Acuerdo Final.

La dejación tiene que ir acompañada, como ha ocurrido en todos los procesos de paz, de la entrada en vigor de la amnistía, porque el guerrillero que hace la dejación de armas sale de la zona de concentración y debe quedar libre, así esté sometido a la futura acción del sistema de justicia para la paz, al igual que cualquier otro ciudadano colombiano que no tenga que hacer dejación de armas para que le alcance la amnistía, como los condenados por protesta social, ley de seguridad ciudadana o defensa de los derechos humanos. 

Debe existir una presunción de amnistía para todas las personas a las que les alcance la ley de amnistía, al menos hasta que se acredite por la Jurisdicción Especial para Paz que son responsables de delitos no amnistiables.

Y las zonas campamentarias para la dejación de armas no pueden ser cárceles. Sólo faltaba que hubiera un régimen más duro de limitación de derechos para la dejación de armas que el que se ha aprobado en el sistema de justicia para aquellos que reconozcan responsabilidades de forma voluntaria y rápida, y además al libre albedrío y decisión del Gobierno, sin intervención de un juez. Eso no puede ser.

Las armas nunca van a ser entregadas al estado colombiano, se destruirán, desaparecerán como armas mediante unos procesos que serán verificados y certificados por los mecanismos de verificación de Naciones Unidas.

¿Cómo valora el papel que está teniendo Estados Unidos en este proceso?

Estados Unidos, desde el inicio de 2015 está teniendo un papel activo, constructivo y amigable. Quizás quiso tener un papel más activo a partir del año pasado porque llegó a la conclusión de que la paz era irreversible, al principio del proceso no hubo un gran compromiso, quizás por la incertidumbre sobre si iban a concluir las conversaciones positivamente o no.

Creo el apoyo de Estados Unidos es un espaldarazo al proceso de paz; es decir, el proceso viene siendo serio, enfocado, está teniendo resultados y la paz parece muy al alcance de la mano.

Obviamente Estados Unidos, como no podría ser de otra forma, cualquier presencia que tenga en política internacional es para salvaguardar sus intereses. En este caso, parece en esta administración ha llegado a la conclusión de que sus intereses pasan por garantizar la paz en Colombia.

En la práctica, el papel que han hecho es positivo. Es un papel respetuoso, incluso en momentos delicados han ayudado a superar crisis, bloqueos, parálisis. A fecha de hoy, creo que la Administración del presidente Obama sí está comprometida con el proceso de paz. 

¿Qué pasará con futuras administraciones? Pues ésa es la gran incógnita. Por eso creo que es muy recomendable cerrar el Acuerdo de Paz durante la actual administración de Obama, de forma que se garantice que Estados Unidos va a hacer las aportaciones en lo concreto del proceso de paz.

En los diálogos de La Habana es la primera vez que se introduce una Subcomisión de Género integrada por mujeres de ambas partes firmantes, ¿cómo valora el papel que están teniendo las mujeres en la construcción de la paz para y en Colombia?

No sólo en el proceso sino también en el post-acuerdo van a ser transcendentales. La característica de todos los acuerdos de paz que se han firmado en el mundo en los últimos años es que, respecto a lo acordado en materia de desarrollo económico y social, no se cumple nada. 

Eso es lo habitual y además sin matices: no se cumple nada. Se cumple lo que tiene que ver con la reincorporación a la vida civil de los antiguos combatientes y los mecanismos de justicia, de exención y de exigencia de responsabilidades.

Estoy convencido de que, como ha pasado en todas las sociedades después de un conflicto armado, el peso fundamental de la puesta en marcha de los acuerdos y de la exigencia y vigilancia al Estado para su cumplimiento tiene que residir en las mujeres. 

Las mujeres son las grandes constructoras de paz y son las que tienen más habilidades, sensibilidad, técnica y conciencia para superar los enfrentamientos armados y para construir una sociedad en de paz.


Con lo cual, yo creo que el papel de las mujeres es fundamental para que se implementen cuestiones muy importantes que se han acordado en La Habana y que supondrían acabar con problemas estructurales y con la inequidad que hay en Colombia.

La Subcomisión de Género es un grupo de trabajo compuesto por mujeres de ambas partes que han velado durante todas las discusiones por intentar acercar esas discusiones a las mujeres y, además, para que el contenido de los acuerdos respete la igualdad de género, la perspectiva de género y la defensa de los menores, niños y niñas.

De hecho, las mujeres víctimas que acudieron a sesiones y audiencia en La Habana, algunas con testimonios espeluznantes y con un esfuerzo psicológico tremendo, mantuvieron un discurso no sólo de paz sino también de reconciliación. Incluso los momentos de mayor acercamiento entre víctimas y victimarios, en general, se produjeron allí en esas audiencias, protagonizados por mujeres.

El pasado 30 de marzo el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció junto con el Gobierno el inicio de los acuerdos de paz en una rueda de prensa en Caracas, ¿qué le parece que se inicien ahora estas conversaciones?

Eso es muy importante, lo que siempre se ha defendido es que obviamente son dos mesas pero es un solo proceso de paz. Sin el ELN la paz estaría incompleta.

A mi juicio, ojalá el anuncio hubiera sido antes, es decir, que el ELN se hubiera incorporado a conversaciones a la mesa, por ejemplo, sobre el punto de víctimas o sobre la construcción de mecanismos de justicia. 

Ahora es prácticamente imposible que convivan dos modelos de justicia para resolver el conflicto, por lo que habría sido bueno que el ELN hubiera podido participar en esos debates. Y se intentó pero no pudo ser.


Ahora lo que hace falta es que la muy ambiciosa agenda del ELN se aborde de la forma más coordinada con este proceso. Obviamente este proceso va a acabar antes que el del ELN pero, en mi opinión, el ELN debería tomar las medidas para que llegaran al proceso de la Constituyente y creo que sería una tragedia si el ELN desaprovechara esa ocasión histórica.

Les deseo muchos éxitos y tengo el absoluto convencimiento de que no era posible alcanzar una paz en Colombia sin el ELN.

Por último, ¿para cuándo la firma definitiva del Acuerdo de Paz?

Desde mi punto de vista, el Acuerdo Final es irreversible. Creo que puede alcanzarse en este primer semestre del año, que el proceso de dejación de armas podría estar concluido este año, y que el inicio de la reincorporación a la vida civil podrá producirse también durante este año.

Tomado de: www.diagonal.com

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martes, abril 12, 2016

Condenada empresa constructora por violar los derechos sindicales
Por Camilo Raigozo. Fensuagro

El pasado 19 de febrero el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social sancionó a la empresa Consorcio Constructor Ruta del Sol, Consol, por haberse negado a negociar el pliego de peticiones presentado el 20 de enero de 2015 por el sindicato Sintraconstruvias.

Luego de la negativa de los empresarios y sus representantes de sentarse a negociar con los trabajadores el pliego petitorio, los dirigentes de los asalariados presentaron demanda contra la empresa ante el Ministerio del Trabajo.

Los empresarios trataron de evadir sus obligaciones legales aduciendo que en el consorcio hay dos sindicatos: Sintraconsol y Sintraconstruvias y que ya había negociado con el primero un pliego de peticiones.

Para los capitalistas y sus administradores se debía esperar el vencimiento de la convención colectiva vigente con Sintraconsol, para luego realizar una sola negociación concertada con ambas organizaciones sindicales de un solo pliego unificado o los diferentes pliegos pero en una sola mesa de negociación.

Sin embargo el Ministerio del Trabajo luego de las investigaciones pertinente y de oir a ambas partes jurídicamente concluyó que los trabajadores de Sintracostruvías tenían la razón.

Para la oficina jurídica del Ministerio del Trabajo, el Artículo 433 del Código Sustantivo del Trabajo indica que la etapa de arreglo directo inicia con la presentación del pliego de peticiones por parte de la organización sindical y qué en un término de 24 horas y como máximo cinco días, los empleadores tiene la obligación de iniciar las conversaciones.

El Ministerio del Trabajo basado en la anterior norma no aceptó las alegaciones de Consol, ya que su actitud violó los derechos sindicales consagrados en la Constitución y las leyes.

Así mismo el argumento de Consol de que se podía esperar a la fecha del vencimiento de la convención con la otra organización sindical, la cual vence el 7 de octubre de 2017, para negociar conjuntamente con ambos sindicatos no tuvo asidero legal.

Según el ministerio, lo que dice la norma es que ante la existencia de varias organizaciones sindicales en una misma empresa, estas podrán decidir si van por separado o conjuntamente a negociar sus respectivos pliegos de peticiones y si los unifican o no.

Ante la falta grave del Consorcio Constructor Ruta del Sol, cuyo domicilio está en Aguachica, Cesar, el Ministerio del Trabajo resolvió condenarlo a pagar la multa de cinco salarios mínimos legales diarios vigentes en el año 2016, por cada día de retraso en el inicio de las negociaciones con Sintraconstruvias.

Por lo tanto la empresa constructora debió pagar la suma de mil trescientos treinta y cuatro millones noventa y tres mil cuatrocientos noventa pesos m/cte. (1.334'093.490= m/cte.). Este dinero fue destinado al Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, como lo estipula la ley.

lunes, abril 11, 2016

Jóvenes fensuagristas en asamblea
de delegados. Algunos adultos los
acompañan. Foto: Camilo Raigozo.

Junta Nacional
Los Jóvenes fensuagristas inmersos en la dinámica de la paz
Por Camilo Raigozo. Fensuagro

En la pasada Junta Nacional de Fensuagro realizada en la sede rural en el municipio de Viotá, Cundinamarca, sucedió algo que merece destacar y fue la participación de los jóvenes en todos los ámbitos dentro del desarrollo de la misma.

La creación de la Secretaría de Jóvenes de Fensuagro fue una importante herencia del pasado Congreso de la federación llevado a cabo en junio del año pasado.

Unos 20 jóvenes fensuagristas venidos de diferentes regiones del país en representación de las diferentes organizaciones que forman parte de Fensuagro se dieron cita en la sede de Viotá, no solo para participar en la junta nacional, sino también para abordar temas propios de la Secretaría Juvenil.

Uno de los objetivos centrales de los jóvenes fue la construcción de planes de trabajo de la Secretaría Juvenil y en eso se enfocaron, entre otros temas. Debatieron iniciativas para dicho plan y para impulsar el crecimiento de las juventudes fensuagristas, lo cual fue una de las tareas emanadas del 11 Congreso.

“Como estamos recién impulsando las juventudes fensuagristas, lo primero era trazar una línea de crecimiento y de fortalecimiento de todas las expresiones juveniles de la federación. Primero que se empiecen a desarrollar todos los componentes juveniles de las diferentes asociaciones y segundo, trabajar el eje educativo dentro de los procesos juveniles de Fensuagro”, le dijo a Prensa Fensuagro Jaime Muñoz de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Municipio de Sucre, Cauca.

Otra de las ambiciones de los jóvenes fensuagristas es poder articularse a las políticas de paz que se están desarrollando, tales como el Festival Nacional de la Juventud y la pedagogía para la paz desde los jóvenes.

“Necesitamos acumular fuerzas para el proceso de refrendación y también para el proceso de implementación donde hay que exigir al gobierno que cumpla los acuerdos que se pacten el La Habana”, expresó finalmente el joven Jaime Muñoz.

jueves, abril 07, 2016

Asamblea Nacional
Mujeres fensuagristas reafirmaron su compromiso con la paz
Por: Camilo Raigozo. Fensuagro

En el marco de la Junta Nacional de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro, llevada a cabo a finales de marzo pasado en la sede rural de Viotá, Cundinamarca, 35 mujeres delegadas de las organizaciones sociales afiliadas a nivel nacional celebraron la Asamblea Nacional de Mujeres Fensuagristas.

Luz Dary Molina, representante de la Asociación de Medianos y Pequeños Agricultores de Boyacá, quien participó activamente en la asamblea, le comentó a Prensa Fensuagro que la Secretaría de Mujer ha venido trabajando temas como la violencia contra la mujer y la participación de la mujer en los diferentes escenarios económicos, sociales y políticos, así como su reconocimiento como sujeto político.

Por su parte la dirigente Aidé Moreno expresó que “Hemos logrado que al interior de Fensuagro lleguen más mujeres delegadas de las organizaciones, porque debe ser una corresponsabilidad tanto de Fensuagro, como de las organizaciones de base, reconocer a sus mujeres al interior de las mismas”.

Esta fue la segunda asamblea de mujeres, ya que la primera se llevó a cabo dentro del 11 Congreso de Fensuagro realizado en junio del año pasado en Bogotá.  En ese mismo escenario también se hicieron la primera asamblea de Jóvenes Fensuagristas y el primer Congresito de los niños, en el que participaron los hijos de las personas que forman parte de la federación a nivel nacional.

En la segunda asamblea se dieron a conocer también las diferentes problemáticas por la que atraviesan las mujeres en Colombia, como la violencia política y sociopolítica. Así mismo surgieron ideas que aportan a la solución de este flageo.

Aidé Moreno explicó que no solamente hay violencia contra la mujer cuando son asesinadas o agredidas física, sicológica o sexualmente. “También hay violencia contra la mujer cuando asesinan a nuestros hijos, a nuestros esposos o compañeros, cuando desplazan forzadamente a nuestras familias, cuando nos arrebatan nuestras tierras o cuando nos explotan laboralmente”, dijo Moreno.

Por razones como las anteriores, entre otras, es que las mujeres fensuagristas trabajan arduamente para construir la paz en el territorio colombiano.  “Esperamos que todas las mujeres se vinculen a los procesos organizativos para construir un mejor país, en paz con justicia social”, expresó la dirigente.

Varios debates se dieron al interior de la segunda asamblea y se trazaron los planes de trabajo que se va a desarrollar en los próximos meses. Así mismo se acordó realizar el primer encuentro nacional de mujeres en agosto de este año y se trabajará por la unidad y la articulación con miras a la escuela continental de mujeres que se realizará en Colombia del 1 al 16 de octubre de 2016.

martes, abril 05, 2016

Centro Nacional de Capacitación y formación
Campesina Raúl Valbuena. 

Foto: Camilo Raigozo.
Cumbre nacional Fensuagro
Próximo a ver la luz el Instituto Agroecológico Latinoamericano María Cano de Fensuagro
Por: Camilo Raigozo. Prensa Fensuagro

Es una gran noticia para el campo colombiano, principalmente para los jóvenes campesinos que quieran especializarse en tecnología, inicialmente, y más tarde en ingeniería agroecológica, gracias a los esfuerzos que ha venido realizando la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro, desde hace varios años.

“Este es un viejo anhelo de Fensuagro, en el cual llevamos más de tres años de trabajo para materializar lo que será el Instituto Agroecológico Latinoamericanano María Cano, IALA María Cano”, le comentó a Prensa Fensuagro Nury Martínez, en el marco de la junta nacional de esta organización realizada los pasados 29, 30 y 31 de marzo en su sede rural en Viotá, Cundinamarca.

El instituto funcionará en las instalaciones de la federación en su Centro Nacional de Capacitación y Formación Campesina Raúl Valbuena, en el municipio de Viotá, Cundinamarca, el cual tendrá como propósito formar técnica y profesionalmente a miles de jóvenes campesinos en el área de agroecología y ciencias agropecuarias afines.

Centro Nacional de Capacitación 
y Formación Campesina Raúl 
Valbuena. Foto: Camilo Raigozo.
El proyecto arrancará en julio de 2016 con los primeros 50 estudiantes, para lo cual se están haciendo las adecuaciones locativas necesarias en la sede rural de Viotá, la cual también cuenta con 16 hectáreas de tierra, donde los aprendices podrán realizar sus prácticas y experimentos.

Entre los requisitos para aspirar a ser estudiantes de la IALA María Cano están, ser militante comprometido de alguna de las organizaciones campesinas, ser bachilleres hijos o hijas de campesinos, tener una edad de entre 18 a 35 años y sobre todo que quiera seguir trabajando el campo junto a sus comunidades. La capacitación en el instituto es completamente gratis.

Según Nury Martínez, debido a que aún no se tiene la acreditación del Ministerio de Educación Nacional como universidad, los egresados saldrán inicialmente como técnicos profesionales en Agroecología, con la acreditación u homologación de una universidad colombiana, lo cual está en trámite.

En la junta nacional fue aprobada la convocatoria y Fensuagro va a hacer un lanzamiento muy amplio a nivel nacional del Instituto Agroecológico Latinoamericano María Cano, desde el próximo 25 de abril en la Universidad Nacional.

La adecuación del IALA María Cano
marcha a todo vapor. Foto:Cmilo Raigozo.
Las actividades que Fensuagro y otras organizaciones sociales venían desarrollando en el Centro de  Capacitación Raúl Valbuena continuarán independientemente y para eso se han hecho las adecuaciones locativas necesarias.

“Nuestro IALA es un salto cualitativo de transición hacia un nuevo modelo de producción agropecuaria basado en la agroecología, lo que significa la supresión del uso de agroquímicos y demás venenos y tóxicos que hoy  se emplean y que dañan la salud humana, las aguas, los ecosistemas y dañan las tierras en general”, explicó a este medio el presidente de Fensuagro Eberto Díaz.

El IALA María Cano dispondrá
de 16 hectáreas de tierra parala
especialización de los estudian
tes. Foto: Camilo Raigozo.
“Invitamos a todos los sectores sociales, a las personalidades democráticas, al Gobierno Nacional, a las organizaciones y gobiernos internacionales, a que apoyen esta propuesta de Fensuagro, para que podamos formar hombres y mujeres comprometidos con el medio ambiente, con la paz y con la soberanía alimentaria. Con un campo con campesinos, con tecnólogos que permitan la transformación real de la vida campesina y la producción sana de alimentos en el país”, aseveró Díaz.

Así mismo, para Nury Martínez todo lo que significa el IALA María Cano tiene que ver con la paz con justicia social ya que se está planteando y construyendo territorio desde los territorios. “Esta es una propuesta de que sin guerra no tenemos que seguir cultivando con agrotóxicos, fumigaciones, pesticidas, venenos, transgénicos, de tal manera que el IALA María Cano es una propuesta de paz”, dijo finalmente Martínez.

lunes, abril 04, 2016

Vista parcial de los participantes en la Junta
Nacional Fencuagro. Foto: Camilo Raigozo.
Junta Nacional de Fensuagro
“De campesino a campesino construiremos la paz en todos los rincones de Colombia”
Por: Camilo Raigozo. Prensa Fensuagro

Durante los últimos tres días del mes de marzo de 2016, en su Centro de Capacitación Raúl Valbuena,  ubicado en la zona rural del municipio cundinamarqués de Viotá,  la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro, realizó de forma exitosa su Junta Nacional.

Al encuentro asistieron delegados de las 85 organizaciones sociales que forman parte de Fensuagro en todo el país. El evento tuvo como principal objetivo desarrollar el plan de acción para los próximos 12 meses de manera colectiva.

El presidente de Fensuagro, Eberto Díaz se dirige
a la audiencia. Foto: Camilo Raigozo.
Se trabajó en 10 comisiones y se realizaron las asambleas de mujeres y de jóvenes fensuagristas, que reflejaron el dinamismo y la combatividad de la federación en todos los aspectos de la vida política, social y organizativa de los campesinos en el país.

Según Aidé Moreno, fiscal de la federación, en el arranque de la junta hubo un análisis político de lo que pasa en el país y en el mundo a cargo del profesor Sergio de Subiría, el cual siguió con una charla del abogado defensor de derechos humanos Diego Martínez, quien explicó los alcances de los diálogos de La Habana en lo que respecta a las víctimas. 

El secretario del Partido Comunista, Jaime Caycedo
interviene en la Asamblea Nacional.
Foto: Camilo Raigozo. 
Jaime Caycedo, secretario del Partido Comunista también explicó la actual coyuntura política nacional y la relacionada con el gobierno de Estados Unidos frente a los diálogos de La Habana. "Estamos frente a un proceso en el que terratenientes, empresarios y otros poderosos han querido tomar ventaja frente a la paz, mientras que la política de Estados Unidos no deja de ser injerencista", dijo entre otras cosas el dirigente.

El abogado Diego Martínez explica los alcances
de los diálogos de La Habana. Foto: Camilo
Raigozo.
“Para nosotros los campesinos es muy
importante conocer los puntos que se desarrollan en La Habana y los acuerdos que han aprobado las partes, principalmente en lo que tiene que ver con el punto agrario y el tema de las víctimas”, expresó Moreno a Prensa Fensuagro.

Tareas

Dentro de las principales tareas que salieron de la junta está la de convocar a la opinión pública y al país para que se respalde decididamente al proceso de paz entre las FARC EP  y el Gobierno Nacional, así como a los recién instalados diálogos con el ELN.

Del mismo modo rechazar las políticas de privatización del gobierno y el desmonte de la institucionalidad pública, como es el caso del Incoder, donde habrá una masacre laboral de más de 600 trabajadores y la implementación de las agencias de tierras y desarrollo rural, las cuales  no se identifican con las necesidades de los campesinos.

El presidente de Fensuagro Eberto Díaz
interviene en la Junata Nacional.
Foto: Camilo Raigozo.
 
“Fensuagro continuará su lucha por la implementación de una verdadera institucionalidad que represente y escuche a los campesinos y que los dote de los elementos necesarios para dignificar su vida en el campo”, le dijo el presidente de la federación Eberto Díaz a Prensa Fensuagro.

Una tercera tarea que dejó el certamen es salir a organizar la movilización nacional ante el incumplimiento por parte del gobierno de los acuerdos que se pactaron en la mesa de negociación con la Cumbre Agraria, de la cual Fensuagro hace parte.

“Hemos denunciado que el gobierno ha incumplido su palabra, ha dilatado injustificadamente estas negociaciones y ha
Aidé Moreno hace su ritual de compromiso con la
mujer fensuagrista. Foto: Camilo Raigozo.
dilatado también la implementación de las políticas estructurales que necesita el campo colombiano y que dio origen al paro agrario de 2013.

“Igualmente salimos de esta junta nacional a fortalecer nuestra federación, a fortalecer los sindicatos de agroindustria, los sindicatos y organizaciones campesinas, a fortalecer el proceso de mujeres y jóvenes al interior de Fensuagro.

“Salimos con un entusiasmo, con la fuerza que nos da la convicción de que los derechos son una necesidad para los habitantes del campo y que ellos necesitan de la dignificación y de que el Estado les cancele la deuda histórica y por la
Una de las comisiones en pleno trabajo.
Foto: Camilo Raigozo.
cual Fensuagro lucha y seguirá luchando hasta conseguir estos bellos própósitos”, adicionó Díaz.

Campaña

La junta aprobó el lanzamiento de la campaña: Fensuagro lucha por la paz con justicia social, de campesino a campesino hacemos la paz que Colombia necesita. Es una campaña de la que se hará el lanzamiento en varias regiones del país. Es una metodología para socializar los acuerdos de La Habana y los acuerdos que posiblemente se concreten con el ELN.

“Campesino a campesino es nuestra propuesta metodológica para llegar a todos los rincones del país para decirle a la sociedad colombiana que Colombia necesita la paz y que necesitamos un postconflicto con una importante inversión social.

“Por eso de campesino a campesino es nuestro proyecto para construir la paz en todos los rincones de Colombia”, dijo finalmente Eberto Díaz a este medio.



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